Irak pide ayuda a EEUU para combatir a al-Qaida

El violento resurgimiento de al-Qaida en Irak ha llevado a Bagdad a pedir a Estados Unidos más armas, capacitación y hombres, dos años después de sacar a los soldados estadounidenses del país.

La solicitud se discutirá durante una reunión en la Casa Blanca el viernes entre el primer ministro Nouri al-Maliki y el presidente Barack Obama en lo que Bagdad espera que sea una nuevo comienzo en una relación complicada que ha estado marcada tanto por victorias como frustraciones en cada lado.

Al-Maliki hablará sobre la difícil situación en Irak en un discurso el jueves ante el Instituto de la Paz de Estados Unidos en Washington.

"Sabemos que enfrentamos grandes retos a nuestra capacidad, que sabemos no está a la altura de las circunstancias", dijo Lukman Faily, embajador de Irak en Estados Unidos, a The Associated Press en una entrevista el miércoles. "Necesitamos prepararnos, hacer frente a la amenaza con más seriedad. Necesitamos apoyo y ayuda".

Y agregó: "Les hemos dicho a los estadounidenses que estaríamos muy contentos de discutir todas las opciones, excepto la presencia de soldados en nuestro país".

Estados Unidos retiró todos sus efectivos, excepto unos pocos cientos, de Irak en diciembre de 2011, después que Bagdad se negó a renovar un acuerdo de seguridad para ampliar la inmunidad a las fuerzas norteamericanas, lo hubiese prolongado su presencia en Irak.

En ese momento la retirada se consideró una victoria para el gobierno de Obama, quien hizo campaña con el tema de poner fin a la guerra en Irak y tenía poco apetito para presionar a Bagdad a firmar un nuevo acuerdo de seguridad.

Pero a los pocos meses la violencia volvió a tomar fuerza en la capital y el resto del país, mientras los insurgentes suníes, molestos por la creencia generalizada de que han sido echados a un lado por el gobierno dirigido por los chiíes, se rebelaron, pero no había soldados norteamericanos en el terreno para hacerles frente.

Más de 5.000 iraquíes han perdido la vida en esos ataques desde abril y ha habido 30 atentados de suicidas sólo en los últimos 30 días.

Se espera que Al-Maliki le pida nueva ayuda a Obama para fortalecer sus fuerzas armadas y combatir a al-Qaida. El embajador Faily dijo que eso puede incluir casi todo, desde acelerar la entrega de aviones, misiles, interceptores y otras armas, hasta mejorar el sistema nacional de inteligencia o más asesores de la CIA para ayudar a capacitar y aconsejar a los efectivos antiterroristas.

Si Estados Unidos no se compromete a ofrecer armas u otra asistencia con rapidez, "acudiremos a otra parte", dijo Faily. Eso significa que Irak se acercará a países como China o Rusia, que probablemente se muestren más que dispuestos a aumentar su influencia sobre Bagdad a costa de Estados Unidos.

El embajador dijo que no sería necesario un nuevo acuerdo de seguridad y que Irak pagará las armas y asistencia adicional.

Un alto funcionario del gobierno de Obama dijo el miércoles que Washington no planea enviar asesores a Irak y que Bagdad no los ha solicitado. El funcionario habló a condición de no ser identificado porque no estaba autorizado a hablar con los reporteros.

Pero funcionarios federales estaban preparados para ayudar a Irak con un enfoque general que no se centraba en problemas militares o de seguridad, dijo el funcionario. La asistencia que se estudia pudiera incluir más armas para combatir a al-Qaida, dijo.

Washington considera a la insurgencia, que se ha bautizado con el nombre de Estado Islámico de Irak y el Levante, una amenaza cada vez mayor tanto para Irak como para Estados Unidos, dijo el funcionario.