Obama enfrenta reacción demócrata

Sólo dos semanas después que el presidente Barack Obama observó a su Partido Demócrata formar un frente firme contra los republicanos, su coalición ha comenzado a mostrar señales de estrés.

Muchos legisladores demócratas están impugnando al gobierno en varios temas, como el plan de salud, el espionaje y las negociaciones de presupuesto pendientes, y presionar por medida que la Casa Blanca no ha apoyado.

Algunos demócratas tratan de extender el período de inscripción de los nuevos mercados de seguro médico. Otros quieren limitar la capacidad de vigilancia de la Administración de Seguridad Nacional. Y otros se han parado firmes contra cualquier acuerdo de presupuesto que incluya reducciones a largo plazo en los principales programas de prestaciones sociales para compensar reducciones inmediatas en materia de defensa.

Aunque centrados en temas diferentes, las ansiedades de los demócratas están vinculadas con el tiempo y se destacan aún más cuando se comparan con la unidad que el partido mostró en el reciente enfrentamiento por el cierre parcial del gobierno y el aumento del límite de la deuda.

"Ese momento iba a ser breve", dijo Matt Bennett, quien trabajó en la Casa Blanca de Clinton y que consulta regularmente con asistentes de Obama. "La Casa Blanca, de cualquier presidente, entiende que estas personas, impulsadas por principios o por las exigencias políticas de sus estados, tienen que alejarse del presidente de vez en cuando".

Obama y los demócratas han salido del enfrentamiento por la deuda y el cierre del gobierno con lo que querían: el gobierno funcionando y un techo mayor de la deuda soberana, además de dejar al Partido Republicano en el fondo de las encuestas de opinión pública.

Pero a los pocos días la atención se volcó en los problemas de la etapa de inscripción en los nuevos mercados de seguro médico contemplados en la ley de servicios médicos aprobada hace tres años y las revelaciones de que Estados Unidos ha vigilado en secreto las comunicaciones de unos 35 líderes aliados, como la canciller alemana Angela Merkel. Y en momentos que comienzan nuevas negociaciones de presupuesto, liberales del Partido Demócrata han reiterado sus exigencias de que Obama no acepte cambios para reducir los beneficios del Seguro Social y el Medicare, incluso en el caso poco probable de que los republicanos acepten aumentar los impuestos.

La lucha en los laterales del Partido Demócrata no ha afectado seriamente el apoyo a Obama y palidece cuando se compara con las batallas intestinas en el Partido Republicano en momentos que trata de distanciarse de las tácticas de los conservadores del Tea Party. Pero la resistencia de los demócratas ocurre en momentos en que el presiente trata de renovar la atención sobre su agenda, como la aprobación de una reforma integral a las leyes de inmigración, iniciativas de creación de empleo y los beneficios de la nueva ley de salud.

"El hecho es que el gobierno le falló en grande a estos estadounidenses", dijo la representante Allyson Schwartz, demócrata por Pennsylvania, a Marilyn Tavenner, administradora de los Centros de Servicios al Medicare y Medicaid, en una audiencia en el Capitolio esta semana. "Así que a partir de aquí no puede haber más excusas".

Diez senadores demócratas firmaron una carta en que solicitan una extensión no especificada del período de inscripción en el nuevo programa de salud, que concluye el 31 de marzo.

Otro senador demócrata, Joe Manchin, de Virginia Occidenal, ha pedido una demora de un año a la exigencia de que todos los habitantes del país tengan seguro médico o paguen una multa.

Los demócratas que han hablado con funcionarios de la Casa Blanca en días recientes dijeron que estaban preocupados por los errores en el programa de salud. Pero dicen que tienen confianza en que los problemas se solucionarán y el sistema estará operativo completamente para finales de noviembre.