Escándalo de espionaje amenaza comercio EEUU-UE

La reacción adversa en Europa a las revelaciones de espionaje por parte de Estados Unidos amenaza un acuerdo que genera decenas de miles de millones en negocios transatlánticos todos los años, y las negociaciones para otro pacto que vale muchas veces más.

Un creciente número de funcionarios europeos han pedido suspender el acuerdo de intercambio de información llamado "Safe Harbour", que permite a empresas estadounidenses procesar datos comerciales y personales de clientes en Europa como ventas, correos electrónicos y fotos.

Ese acuerdo semidesconocido es vital para más de 4.200 compañías norteamericanas que hacen negocios en Europa, incluyendo Apple, Google, Facebook y Amazon.

Las revelaciones sobre la magnitud del espionaje estadounidense a sus aliados europeos amenazan también uno de los principales objetivos transatlánticos del presidente Barack Obama: un acuerdo de libre comercio que añadiría un estimado de 138.000 millones de dólares (100.000 millones de euros) al año al PIB de cada parte.

Altos funcionarios de la Unión Europea dicen que la confianza necesaria para las negociaciones ha sido quebrantada.

"Para que negociaciones complejas y ambiciosas tengan éxito, tiene que haber confianza entre los socios negociadores", dijo la comisionada de Justicia de la UE Viviane Reding en un discurso pronunciado el miércoles en la Universidad Yale.

Como mínimo, se espera que los europeos demanden que Estados Unidos fortalezca significativamente sus leyes de privacidad para dar a los consumidores mucho más control sobre cómo las compañías usan su información personal, y extender esos derechos a los ciudadanos europeos, quizás incluso dándoles el derecho a demandar a compañías estadounidenses en tribunales en Estados Unidos.

Los europeos han expresado esos temas a Washington desde hace tiempo. Pero desde que el ex analista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) Edward Snowden comenzó a revelar sorprendentes detalles sobre el alcance del espionaje estadounidense en Europa, las demandas europeas han cobrado fuerza.

"No creo que el gobierno estadounidense pueda ser convencido por argumentos e indignación solamente, sino dejando claro que los intereses estadounidenses van a sufrir si su espionaje global continúa como está", dijo Peter Schaar, jefe de la agencia supervisora de protección de información en Alemania.

Una sanción que la UE podría imponer a Estados Unidos sería suspender el acuerdo "Safe Harbor", que permite a empresas norteamericanas almacenar y procesar su información donde quieran. Su fin es asegurar que la información de los clientes europeos esté tan segura como lo está en Europa cuando es manejada en Estados Unidos.

"Pero si se observa el entorno legal estadounidense, no hay una protección legal adecuada para los ciudadanos de la UE", dijo el legislador del Parlamento Europeo que encabeza los esfuerzos de protección de datos, Jan Philipp Albrecht, tras conversaciones con funcionarios en Washington.

Al acogerse al acuerdo, supervisado por la Comisión Federal de Comercio norteamericana, las compañías estadounidenses ganan el derecho a mover datos sobre sus negocios y consumidores libremente entre Estados Unidos y la UE según sus necesidades.

Sin ello, las firmas estadounidenses enfrentarían un largo procedimiento de aprobación caso por caso por las autoridades de protección de datos en Europa, o la pesadilla tecnológica de tener que garantizar que los datos europeos son procesados y almacenados solamente en servidores del bloque de 28 países. Eso sería sumamente costoso y a veces imposible, y podría obligar a empresas estadounidenses a dejar de prestar servicio a sus clientes europeos.

"En realidad no hay ninguna alternativa viable en el corto plazo", dijo Chris Babel, ejecutivo de TRUSTe, con sede en san Francisco, una firma que ayuda a las empresas estadounidenses a obtener la certificación Safe Harbor del Departamento de Comercio.

Babel calcula que las compañías estadounidenses enfrentarían decenas de miles de millones de dólares en ingresos perdidos y costos adicionales para rediseñar su infraestructura tecnológica.

Facebook declinó hacer comentarios sobre las implicaciones de suspender Safe Harbor. Microsoft elogió el acuerdo por establecer "certidumbre legal" pero no quiso desarrollar sus argumentos. Portavoces de Google, Apple y Amazon no pudieron ser localizados de inmediato.

Por supuesto, cualquier suspensión dañaría también a Europa, en momentos en que el bloque de 28 naciones emerge de una recesión. Consumidores y negocios se privarían de servicios con sede en Estados Unidos, desde websites para reservar tiquetes aéreos hasta proveedores de correo electrónico.

La jefa de la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, Edith Ramírez, dijo que Safe Harbor no tiene nada que ver con el escándalo de espionaje y llamó a los europeos a no dañar lo que llamó un acuerdo comercial que funciona bien.

Ramírez dijo el lunes en Bruselas que no está bien mezclar asuntos completamente distintos como el uso de datos personales para avanzar intereses privados y para proteger la seguridad nacional.

Una batalla aún mayor se cierne sobre las de por sí contenciosas negociaciones sobre un tratado de libre comercio entre las dos mayores economías del mundo. El volumen de comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea ascendió a 800.000 millones de euros el año pasado.

Parece casi un hecho que, como parte de las negociaciones, la UE insistirá en medidas de protección de datos más estrictas en Estados Unidos, en línea con las nuevas leyes europeas.

Esa legislación permite, entre otras cosas, que los usuarios ordenen a las empresas que borren completamente sus datos personales, una norma conocida como el derecho al olvido.

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Frank Jordans y Geir Moulson contribuyeron desde Berlín.

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Juergen Baetz está en Twitter como: http://www.twitter.com/jbaetz