AP Fotos: Devotos mayas rinden homenaje a santo

Los devotos del santo Maximón creen que la gusta fumar, beber y disponer de abundante dinero en efectivo.

Maximón es venerado en varios pueblos del altiplano guatemalteco. Todos los años en esas localidades se coloca una efigie del santo en una casa o un negocio distinto. El sitio no es dado a conocer sino hasta la mañana del 28 de octubre, en que los fieles se encaminan al altar y hacen una gran fiesta con abundante alcohol y fuegos artificiales.

Los residentes de San Andrés Xecul homanjearon a Maximón esta semana ofrendándole botellas de Coca-Cola, de cerveza y de whiskey, puros y dinero en efectivo, en la esperanza de que solucione sus problemas.

A menudo se lo asocia --aunque no la iglesia oficial-- con Simón el Zelote, cuya fiesta es el 28 de octubre. A diferencia de otros santos de América Latina, se considera que Maximón puede satisfacer todo tipo de pedidos, buenos y malos, incluidas buenas cosechas, un gran amor, la recuperación de una enfermedad y también un acto de venganza de un enemigo.

"Si tengo fe en Maximón, me ayudará en todo momento", afirmó Juan Carlos Toc, un maya quiche de 45 años que esperaba su turno para hacer una ofrenda.

Algunos fieles viajan grandes distancias para agradecerle los favores concedidos o para expresar su respeto por el santo, cuyo origen es un misterio pero que combina los rituales cristianos y los prehispánicos.

Mezcla de sabio, curandero y vengador, Maximón luce un bastón, bigotes y siempre lleva un puro o un cigarrillo encendido en la boca.

A veces su efigie es vestida más como un bandido que como un santo, con anteojos de aviador, un pañuelo en la cabeza y un sombrero de fieltro. Otras, luce un traje y un sombrero de vaquero adornado con plumas rojas y verdes.