Intensifican vigilancia sobre uigures en China

En un polvoriento mercado al aire libre en la capital china, vendedores de la minoría uigur se reunieron el miércoles para conversar sobre el hostigamiento omnipresente del que se dicen víctimas a manos de la policía.

La vigilancia sobre los uigures se volvió más estricta porque son los principales sospechosos del ataque en el que murieron cinco personas el lunes en la Plaza de Tiananmen.

Cinco personas han sido arrestadas por sospecha de esa temeraria acción, que la policía describió como un ataque terrorista cuidadosamente preparado, el primero en la historia reciente en Beijing.

La policía dijo que encontró cuchillos, barras de hierro, gasolina y una bandera con lemas religiosos en el vehículo que utilizó el atacante suicida.

Desde estos hechos, la policía "viene y nos cachea todos los días. No sabemos por qué. Nuestras tarjetas de identidad son revisadas a diario y no sabemos lo que está ocurriendo", dijo Ali Rozi, de 28 años, vendedora uigur en el mercado de Panijayuan.

"A diario tenemos problemas, pero no hemos hecho nada", aseguró Rozi, quien proviene de Kashgar, capital de la provincia de Xinjiang, donde viven la mayoría de los uigures.

Extremistas de la comunidad musulmana uigur libran desde hace años una lucha insurgente de baja intensidad contra el dominio chino en Xinjiang.

Enfrentamientos recientes, incluido un ataque contra una estación policial, han dejado al menos 56 muertos en lo que va del año. El gobierno siempre se refiere a este tipo de incidentes como ataques terroristas.

La vigilancia estricta que la policía efectúa sobre los uigures en Beijing pone de relieve los años discriminación que alimentan las demandas de esa etnia a favor de la independencia para su patria de Xinjiang, en el noroeste.

Muchos uigures dicen afrontar una discriminación rutinaria, pesadas restricciones hacia su cultura y religión islámica, y la exclusión económica por la que viven en una pobreza generalizada, no obstante el auge económico de China.

En el incidente del lunes, un vehículo deportivo avanzó entre la multitud y se incendió cerca de un retrato de Mao Zedong en la Puerta de Tiananmen.

Tres de los ocupantes y dos transeúntes perdieron la vida, en tanto que decenas resultaron heridos en el ataque ocurrido en el corazón político de la capital, donde viven y trabajan los dirigentes del Partido Comunista de China.

Este ataque fue el primero en años fuera de Xinjiang y uno de los más ambiciosos por la gran notoriedad del objetivo.