Análisis: EEUU ante el programa nuclear norcoreano

Ocupado con los problemas nacionales y la delicada diplomacia para el convulsionado Oriente Medio, el gobierno de Barack Obama ha tenido poco tiempo en estos días para concentrarse en los indicios ominosos de que Corea del Norte lleva adelante su programa de armas nucleares.

En los dos últimos meses la nación hermética ha reactivado un reactor que puede producir plutonio para bombas. Fotos de satélite recientes también parecen indicar la construcción de túneles en su cámara subterránea de pruebas y de instalaciones en su plataforma de lanzamiento de misiles.

El gobierno de Obama, al igual que el Congreso, es sumamente escéptico sobre toda negociación con el Norte, que dice desea reanudar sus conversaciones de desarme a cambio de ayuda. Estados Unidos ha optado por reforzar las sanciones al régimen de Kim Jong Un, exhortando a la vez a China a ejercer mayor presión sobre su aliado conflictivo.

El encargado chino de los asuntos coreanos, Wu Dawei, se encuentra en Washington para conversar con funcionarios estadounidenses acerca de "cómo concretar nuestro objetivo compartido de desnuclearizar Corea del Norte de manera pacífica", dijo el Departamento de Estado el lunes.

Pero el primer designado por el gobierno como enviado a Corea del Norte, Stephen Bosworth, y el ex negociador del gobierno de Bill Clinton Robert Gallucci sostienen que Estados Unidos debe hablar directamente con Pyongyang. Dicen que no ha habido contacto directo con un alto funcionario norcoreano durante más de un año y que el actual estancamiento diplomático solo da tiempo al Norte para desarrollar su programa nuclear.

El ex enviado dijo que en conversaciones informales el mes pasado, funcionarios norcoreanos les dijeron que estaban dispuestos a negociar sobre su programa de armas nucleares. "Cualquier riesgo que puedan significar las nuevas conversaciones es menor al que representa no hacer nada", escribieron Bosworth y Gallucci el lunes en el International New York Times.

Proviniendo de Bosworth en particular, es una crítica que merece atención. Durante su misión, la relación del gobierno con Corea del Norte fue muy cautelosa --calificada como política de paciencia estratégica-- y fue censurada por el entonces senador John Kerry, que favorecía esfuerzos más activos para conversar con el régimen.

Pero no es probable que Estados Unidos reanude las conversaciones con el Norte pronto aunque Kerry, hoy secretario de estado, ha mantenido abierta esa posibilidad si Pyongyang toma medidas concretas para demostrar que habla seriamente sobre su desnuclearización.