Obama: Corney, la mejor selección para dirigir FBI

El presidente Barack Obama elogió el lunes la exitosa trayectoria de James Corney en el campo de la administración de justicia desde la época en que se desempeñaba como fiscal federal hasta el día de la ceremonia en que juramentó como director del Buró Federal de Investigaciones, destacando que su historia demuestra que se trata de la elección perfecta para dirigir el FBI durante la próxima década.

Tres ex directores del FBI y dos ex secretarios de Justicia estaban entre la concurrencia a la ceremonia de juramentación de Corney cuando éste destacó que el FBI debe ser "independiente de todas las fuerzas e intereses políticos" en su discurso a más de 3.000 empleados de la agencia y otros invitados en el acto que se realizó en el patio de la agencia situada en la Avenida Pensilvania.

Comey asumió el cargo el mes pasado en reemplazo de Robert Mueller, quien renunció a la dirección del FBI después de 12 años. Obama indicó que había designado a Comey para dirigir la agencia después de haber entrevistado a muchos candidatos para el cargo.

"Tiene la trayectoria adecuada", pero lo más importante es que tiene un alto sentido de lo que es correcto e incorrecto, agregó el presidente.

En un discurso en que enfatizó que el FBI nunca debe abusar de su poder, Corney dijo que él se encargará de que todos los nuevos agentes del FBI visiten el monumento de Martin Luther King en Washington como un recuerdo de los excesos de la era de la lucha por los derechos civiles, cuando el FBI trató a King y a otros como una amenaza para la seguridad interna y los espió.

Existen "peligros de colocarse al margen de toda supervisión y responsabilidad", dijo Corney.

La presencia del ex secretario de Justicia John Ashcroft en el evento simbolizó una pieza fundamental del pasado de Corney. En un famoso episodio de las luchas internas sobre la guerra contra el terrorismo durante el gobierno de George W. Bush, Ashcroft y Comey se mantuvieron juntos al negarse a firmar un programa de vigilancia que consideraban ilegal.

Sentado junto a Ashcroft estaba su ex jefe de personal, David Ayres, quien hizo la llamada telefónica a Corney en marzo del 2004 para que fuera al hospital a interceder mientras el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Andrew Card, y el asesor legal de la Casa Blanca, Alberto Gonzales, trataban de obtener la firma de aprobación de Aschcroft, que se hallaba postrado en un hospital. Ashcroft, Comey y Mueller amenazaron con renunciar y Bush cambió el programa.

Durante muchos años, destacó Obama, Corney se ganó el respeto de todas y cada una de las personas que estuvieron en contacto con él, entre ellos uno de los mafiosos que intentaba enviar a prisión. El gánster pasó una nota en que elogiaba a su fiscal.

Obama se refirió a la guerra política sobre su presupuesto al prometer que iba a luchar para lograr los recursos que necesita el FBI para realizar su trabajo.

Entre los asistentes a la ceremonia estaban los ex directores del FBI Mueller, William Webster y William Sessions, asimismo los ex secretarios de Justicia Ashcroft y Michael Mukasey.

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Los periodistas de AP Nedra Pickler y Jim Kuhnhenn contribuyeron a este despacho.