Destino incierto de la reforma pese a cabildeo

La posibilidad de que se apruebe una legislación que reforme las leyes de inmigración este año se hizo improbable en la víspera de una campaña de cabildeo que va a realizar un grupo de organizaciones empresariales, religiosas y de policía, que busca convencer a los legisladores de la Cámara de Representantes de reformar un sistema que tiene décadas de antigüedad.

Los grupos tienen en la mira, ya que fue aprobado un proyecto de ley en el Senado que permanece estancado en la Cámara de Representantes, dos circunstancias: una reunión el martes en la Casa Blanca entre el presidente Barack Obama con un republicano de la cámara baja, quien ha estado trabajando en una propuesta, y el apoyo de un legislador republicano de California a un plan legislativo planteado por los demócratas en dicha cámara.

Pero sus esfuerzos recibieron un revés cuando el senador Marco Rubio apoyó el enfoque gradual que quieren tomar los republicanos de la Cámara con la reforma al tratar cada tema de la ley por separado, pese a que el senador trabajó por meses en el proyecto integral (todos los temas en una iniciativa), aprobado en el Senado y que él mismo votó.

Esta iniciativa otorga un camino hacia la ciudadanía a unos 11 millones de inmigrantes que viven ilegalmente en Estados Unidos y, a su vez, refuerza la seguridad fronteriza.

Rubio, republicano de Florida, hijo de inmigrantes cubanos y potencial candidato a la presidencia en 2016, había dado un apoyo fundamental al proyecto de ley, de origen bipartidista, que fue aprobado en el Senado.

"El senador Rubio siempre ha preferido tratar el tema de la reforma migratoria con una legislación que se vaya discutiendo y aprobando por temas", dijo su portavoz Alex Conant al explicar la nueva postura de Rubio. "El Senado optó por seguir un proyecto de reforma integral y él se unió a este esfuerzo porque quería influir en la legislación que allí fue aprobada".

Desde que 68 demócratas y republicanos se unieran para aprobar la iniciativa de ley del Senado en junio pasado, opositores y conservadores han aumentado la presión contra ella, basados no sólo en sus posturas como partido opositor, sino en su falta de voluntad de darle luz verde a la segunda política pública que es prioritaria para Obama.

La reciente lucha la aprobación del presupuesto, y que cerró partes del gobierno, acrecentó los sentimientos adversos que los conservadores del Partido Republicano albergan hacia Obama.

La mayoría de los republicanos de la Cámara rechazan una ley que enfoque la problemática migratoria de manera integral (muchos temas en una sola legislación) y muchos cuestionan el otorgar la ciudadanía a personas que violaron las leyes de inmigración de Estados Unidos para entrar y permanecer en ese país.

La comisión judicial de Cámara ha avanzado en legislaciones que sólo abarcan una sola temática por cada proyecto.

Aunque los líderes republicanos de la cámara baja dicen que quieren resolver el problema migratorio, que se ha convertido en un lastre político para el partido como tal, muchos republicanos de rango medio y bajo de la Cámara han mostrado poco interés en el tema.

Con tan sólo unas pocas semanas de trabajo legislativo en la Cámara, aún no es claro si los legisladores votarán legislación alguna antes de que termine el año.

Entre las excepciones se encuentran los representantes republicanos Mario Díaz-Balart, de Florida, quien ha estado trabajando en una iniciativa de ley, y Darrell Issa, de California.

Diaz-Balart dijo que su proyecto de ley ayudaría a los inmigrantes que se encuentran ilegalmente a "estar en los términos de la ley", evitando así, y de manera deliberada, el uso de la palabra "legalización" que él dijo que se interpreta de manera diferente en medio del intenso debate sobre la reforma migratoria.

Diaz-Balart tiene previsto reunirse con el presidente el martes. El congresista mencionó el encuentro en una entrevista con la emisora ??de radio de Florida WGCU. Su oficina confirmó a la AP la reunión.

Decidido a conseguir apoyo, grupos de presión como la Cámara de Comercio de Estados Unidos y "Bibles, Badges and Business for Immigration Reform" irán al Capitolio el martes para hacer presión a los legisladores a fin de que se vote este año la reforma migratoria.

Entre quiénes habían arribado a Washington el lunes estaba David Gaither, un republicano que fue senador estatal de Minnesota, quien además se desempeñó como jefe de gabinete del ex gobernador Tim Pawlenty. Gaither planeaba reunirse con congresistas de Minnesota el martes y transmitir un mensaje sencillo sobre el sistema migratorio: 'hay que arreglarlo'.

El lunes dijo que va a impulsar un proyecto de reforma integral de inmigración pero que estaba dispuesto a aceptar cambios temáticos. Lo mínimo que pide es que los legisladores se pongan al servicio del interés público "sobre sí mismos", dijo Gaither.

Randy Johnson, vicepresidente de la Cámara de Comercio, dijo el lunes a periodistas en una conferencia telefónica que el esfuerzo se concentrará en "conseguir los votos y encaminarlos hacía la dirección correcta".

Johnson dijo que conserva la esperanza de que la Cámara de Representantes pueda aprobar uno o dos de los proyectos de ley que tratan sobre un sólo tema antes de que finalice el año, y dejó abierta la posibilidad de que incluso se apruebe a principios del año próximo; año de elecciones de representantes y senadores federales.

"Yo no creo que sea el fin del mundo si no podemos lograr que se apruebe hacia principios de febrero", dijo Johnson. Pero dijo que si el asunto se prolonga hasta abril o mayo, la perspectiva de una eventual legislación serán muy pocas.

El representante Jeff Denham, republicano de California, se convirtió en el primero en respaldar un proyecto de ley suscrito por los demócratas de la Cámara. Denham representa a un distrito moderado (ni demócrata ni republicano enteramente y que cambia a veces de partido en cada elección) al noreste de San José; norte de California. Ganó su escaño en la Cámara en 2012 con el 53 por ciento de los votos.

"Quiero arreglarlo (el sistema migratorio), quiero arreglarlo de una vez por todas para mi generación, y la generación de mis hijos", dijo Denham en conferencia telefónica con periodistas. "Y debe incluirse en la reforma migratoria un camino a la ciudadanía; camino que deba ganarse".

El proyecto de ley del Senado, que ha sido fuertemente respaldado por la Casa Blanca, incluye la destinación de miles de millones de dólares para la seguridad fronteriza, una reforma en el sistema de inmigración que permite que decenas de miles de trabajadores cualificados y no cualificados ingresen en el país, y el establecimiento de una camino a la ciudadanía para los 11 millones de inmigrantes que están ilegalmente en el país y que demoraría unos 13 años.

El proyecto de ley de los demócratas de la Cámara no incluyó las medidas y dineros destinados a la seguridad fronteriza que contemplaba la propuesta senatorial y la reemplazó con una versión que había redactado la comisión de seguridad interna de la cámara baja.

Ese proyecto de ley, que es respaldado por los republicanos conservadores y demócratas liberales de la Cámara, establece que el secretario de Seguridad Interna desarrolle una estrategia para que asuma el control de la frontera dentro de cinco años y para que implemente allí una estrategia de seguridad.

También pide a la Oficina de Rendición de Cuentas del gobierno para que supervise las medidas que se vayan a adoptar.

Este proyecto de ley no prevé nuevos gastos, a diferencia de la propuesta del Senado que asigna 46.000 millones dólares para comprar aviones, helicópteros y tecnología, doblar la cantidad de policías que patrullan la frontera con México y la construcción del muro fronterizo, lo que no se ha hecho en cientos de kilómetros.

Denham dijo que los demócratas de la Cámara estaban dispuestos a incorporar en su proyecto de ley una previsión que permita que los inmigrantes se conviertan en residentes legales permanentes si se alistan en el ejército. Se podrían convertir en ciudadanos después de permanecer cuatro años en la institución y haber sido dado de baja de manera honrosa.