SIP condena asesinado de camarógrafo hondureño

La Sociedad Interamericana de Prensa condenó el lunes el asesinato en Honduras del camarógrafo Manuel Murillo Varela e instó al gobierno a cumplir con las normativas nacionales e internacionales sobre la protección de periodistas.

De acuerdo con medios de prensa locales, Murillo Varela fue el camarógrafo hondureño que captó las imágenes del asalto a la residencia del entonces presidente Manuel Zelaya cuando los militares lo derrocaron en junio de 2009.

Murillo Varela, que también había trabajado en el canal Globo TV y en el estatal Canal 8, fue asesinado el 23 de octubre y su cadáver fue encontrado un día después con tres impactos de bala en el rostro, en la Colonia Independencia, Comayagüela, en Tegucigalpa. Tenía 32 años.

El presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, Claudio Paolillo, recordó en un comunicado de prensa que en el informe sobre la situación de libertad de prensa presentado recientemente en la reunión anual de la SIP en Denver, Colorado, se detalló que en Honduras "no ha cesado. el clima de inseguridad contra la prensa" y se advirtió sobre la gravedad de la falta de justicia ya que de 36 asesinatos de periodistas ocurridos desde 2003, "solo uno (de los acusados) ha sido juzgado y objeto de sentencia condenatoria, lo que significa que el 97% de los casos permanecen impunes".

Paolillo reiteró asimismo a las autoridades de Honduras la necesidad de esclarecer el crimen del periodista Aníbal Barrow, asesinado en junio; y de crear un sistema de protección para periodistas, entre otras medidas y reformas de políticas públicas que el país debe adoptar para sancionar los crímenes contra la libertad de prensa.

De acuerdo con medios de prensa locales, el camarógrafo era miembro del Partido Libertad y Refundación, cuya candidata para las elecciones presidenciales del próximo 24 de noviembre es Xiomara Castro, esposa de Zelaya. Murillo Varela planeaba disputar una diputación, según esos informes.

En febrero de 2010 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos otorgó a Murillo Varela medidas cautelares, después que el camarógrafo denunció que el 2 de febrero de 2010 fue secuestrado y torturado junto a un colega.

Policías vestidos de civil los condujeron a una cárcel clandestina y amenazaron con asesinar a la familia de Murillo Varela si no entregaba los vídeos grabados en las protestas del Frente Nacional de Resistencia Popular tras el derrocamiento de Zelaya, de acuerdo con medios de prensa de Honduras.