Preocupa el extremismo a somalíes de Noruega

Los inmigrantes somalíes afincados en Noruega temen que la violencia extremista haya echado raíces en su comunidad tras las informaciones de que jóvenes somalíes-noruegos viajaron al extranjero para unirse a grupos radicales.

Uno de los atacantes en el asalto a un centro comercial de Nairobi, en Kenia, en el que murieron 67 personas el mes pasado, fue identificado como Hasán Abdi Dhuhulow, un ciudadano noruego de 23 años que regresó a su país de origen, Somalia, en el 2010.

La comunidad somalí de Noruega aún trataba de digerir la noticia cuando quedó consternada ante otra información: que dos hermanas adolescentes de 16 y 19 años dejaron a su familia en Noruega para incorporarse a la guerra civil de Siria.

"Fue algo impactante", dijo Mohamed Husein Gaas, un experto en cuestiones de África Oriental nacido en Somalia de la fundación investigadora Fafo, de Oslo. "Nadie pensó que dos chicas jóvenes viajarían a un lugar con el que no tienen vínculo alguno".

No quedó en claro cómo las hermanas de un suburbio de Oslo, cuya identidad no fue difundida, planearon sumarse a la guerra civil de Siria. Pero le dijeron a su familia que deseaban formar parte de la yihad (guerra santa), dijo Bashe Musse, un líder comunitario somalí y político local de Oslo.

El periódico noruego VG dijo que volaron a Turquía y alcanzaron la frontera con Siria, sin avisarle a su familia hasta que abandonaron Noruega.

Musse indicó que ha estado en contacto con su padre, el cual viajó a Turquía con la esperanza de encontrar a las hermanas en la frontera, donde según la policía noruega fueron vistas por última vez.

Se puso en contacto por teléfono con una de las hermanas, pero ella le dijo que era demasiado tarde para impedir que se unieran a los yihadistas, agregó Musse.

"No puedo expresar lo difícil que fue esto para la comunidad" somalí, dijo Mussed. "En poco tiempo dos casos... es una especie de llamado de atención".

La gran mayoría de los somalíes en Noruega no respaldan el extremismo, agregó. Unas 30.000 personas en ese país nórdico nacieron en Somalia o tienen padres somalíes.

A las autoridades de seguridad les preocupa que los europeos que parten del continente para unirse a grupos extremistas pudieran representar una amenaza terrorista cuando regresen, endurecidos por los combates y traumados por la guerra.

"Una vez que regresen podrían ser capaces de realizar algún acto violento en Noruega", dijo el miércoles Marie Benedicte Bjoernland, directora del servicio de inteligencia noruego PST, en una entrevista con The Associated Press.

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Los periodistas de The Associated Press Mark Lewis en Stavanger, en Noruega, y Jan M. Olsen en Copenhague, Dinamarca, contribuyeron a este despacho.