Obama y premier paquistaní tratan de bajar tensión

En la escabrosa relación entre Estados Unidos y Pakistán, el mero hecho de que el presidente Barack Obama y el premier paquistaní Nawaz Sharif se sienten a conversar en la Casa Blanca se considera una señal de avance.

Se espera poco progreso en los numerosos y delicados problemas en la agenda de los dos líderes, que deben reunirse el miércoles, entre ellos los ataques con aviones no tripulados estadounidenses en Pakistán y el supuesto apoyo de ese país a los talibanes.

Pero funcionarios de ambos países esperan reducir la tensión en las relaciones, que se disparó tras la operación estadounidense en 2011 que terminó con la muerte de Osama bin Laden, así como la muerte accidental de varios soldados paquistaníes en un ataque estadounidense en la frontera con Afganistán.

"Queremos encontrar formas de que nuestros países cooperen, a pesar de las diferencias en algunos temas, y queremos asegurar que la trayectoria de esta relación sea positiva", dijo Jay Carney, secretario de Prensa de la Casa Blanca.

Obama y Sharif hablaron por teléfono anteriormente este año pero no se conocen personalmente. Sharif, que ha sido dos veces primer ministro de Pakistán, ha tenido conversaciones con el secretario de Estado, John Kerry, y tiene planeado reunirse con otros altos funcionarios en Washington esta semana.

La visita de Sharif a la Casa Blanca ocurre un día después que Amnistía Internacional publicó un informe que ofrece nuevos detalles sobre las supuestas víctimas civiles de los ataques con drones en Pakistán, donde existe la creencia que esos ataque matan a muchos civiles. Se espera que Sharif hable del tema con Obama.

La Casa Blanca respondió al informe de Amnistía defendiendo el programa de drones. Carney dijo que las operaciones antiterroristas de Estados Unidos "son precisas, son legales y son efectivas".

En la agenda del miércoles también está la decisión que debe tomar Obama sobre mantener soldados estadounidenses en Afganistán después que la guerra termine oficialmente a finales del año próximo. Estados Unidos está tratando de forjar un acuerdo de paz con el Talibán y el gobierno afgano antes de la retirada de sus efectivos.

Pakistán se considera una parte clave en este proceso debido a su relación histórica con los talibanes porque ayudó al grupo de tomar el poder en Afganistán en 1996 y se considera ampliamente que mantiene lazos con ellos a manera de protección contra su vecino y rival nuclear, la India, una alegación que Islamabad niega.