Bradley sigue como técnico de Egipto

El técnico estadounidense Bob Bradley estará al frente de la selección egipcia que tratará de remontar un 6-1 en contra ante Ghana en un repechaje clasificatorio para la Copa Mundial de Brasil a pesar de la inquietud que se había planteado en torno a su seguridad.

La federación egipcia de fútbol confirmó el lunes la continuidad de Bradley.

La goleada del partido de ida golpeó duro en Egipto y muchos la atribuyeron al técnico, al punto de que se comenzó a hablar de que no estaría en el banquillo en la revancha del 19 de noviembre, a jugarse en Egipto, por temor a que se puedan producir desmanes.

La Asociación de Fútbol de Ghana solicitó a la FIFA que el partido se jugase en una cancha neutral y el organismo rector del fútbol dio a Egipto hasta el 28 de octubre para que ofreciese plenas garantías de que no habrá problemas.

Bradley sabe que el encuentro del mes que viene será probablemente su último al frente de la selección egipcia.

"Si no conseguimos un milagro, me tendré que ir", declaró el ex técnico de Estados Unidos a la Associated Press. "Me iré triste por todos, pero consciente de que lo dimos todo para tratar de clasificarnos".

Egipto vive un período de turbulencia política que a veces se extiende al fútbol. El año pasado murieron decenas de personas en incidentes ocurridos en un estadio.

El país confiaba en que una clasificación a la Copa Mundial Brasil 2014 ayudaría a restaurar el orgullo nacional y a superar las divisiones políticas y sociales que se agudizaron tras la caída del presidente Hosni Mubarak en el 2011 y el derrocamiento de su sucesor Mohammed Morsi, quien había sido elegido democráticamente.

El fútbol no se pudo escapar a las tensiones y el año pasado fallecieron 74 personas en enfrentamientos ocurridos en un estadio de Port Said. Nuevamente estallaron disturbios este año cuando las autoridades exoneraron a siete policías que habían sido enjuiciados por su papel en esos incidentes y confirmaron penas de muerte para 21 individuos que supuestamente participaron en los desmanes. Furibundos aficionados recorrieron el centro de El Cairo e incendiaron la sede de la federación egipcia de fútbol.

Bradley dijo que la situación política afecta a los jugadores.

"Cuando salimos a la cancha la semana pasada en Kumasi (ciudad de Ghana donde se jugó el partido de ida), los jugadores tenían una pesada carga en sus espaldas. Se les pide demasiado".