Pese a revés, republicanos ganan en el presupuesto

Los demócratas que se jactan de la mala semana que han tenido los republicanos en el Congreso deberían hacer un alto y pensar que los conservadores lograron importantes victorias en anteriores enfrentamientos presupuestarios. Y esas victorias podrían volver a ensombrecer las esperanzas de los demócratas de cambiar la política de gastos e impuestos en las negociaciones bipartidistas que comenzarán de nuevo en el Capitolio.

Entre las principales razones destaca la posición de unidad de los republicanos en contra del aumento de los impuestos, incluso en nombre de reducir el déficit presupuestario.

El presidente Barack Obama quiere obtener mayores ingresos de las empresas y los ricos por dos motivos: invertir en áreas como la enseñanza y las obras de infraestructura y animar a los legisladores demócratas que comiencen a reducir el crecimiento de la Seguridad Social, el Medicare y otros programas "de derecho".

Los congresistas republicanos se oponen tajantemente al aumento de los impuestos y, quizá más que cualquier otro factor, ello ha modelado las negociaciones presupuestarias en los últimos tres años. Por ello los republicanos tienen un historial más sólido de lo que muchos sospechan, especialmente ante la retirada generalizada de la semana pasada en el cierre del gobierno y el aumento del tope en la capacidad del endeudamiento federal.

Presionados por los activistas del Tea Party que criticaron el gasto del déficit presupuestario con el presidente George W. Bush, los legisladores republicanos de hoy han pedido en repetidas ocasiones la reducción del gasto público. Si se considera ese aspecto, tuvieron una respetable actuación.

Las reducciones obligatorias del gasto público llamadas "secuestros", salidas de anteriores atascamientos presupuestarios, sumarán un billón de dólares a fines del 2021, a no ser que sean cambiadas. A ello hay que añadir 1,5 billones en reducciones del gasto público acordadas en el 2011, en otra batalla sobre el aumento del tope de la deuda federal.

Desde luego, la posición republicana contra el aumento fiscal no es a prueba de balas. Obama y los legisladores demócratas obtuvieron en diciembre 620.000 millones en nuevos impuestos a lo largo de 10 años en la última batalla fiscal.

Empero, algunos en la izquierda se quejan de que Obama podría --y debería-- haber obtenido más cuando podía. Obama hizo campaña electoral prometiendo elevar los impuestos de las parejas que ganaran más de 250.000 dólares, aunque a la postre tuvo que conformarse con ingresos de 450.000. Sus ayudantes dijeron que el mandatario creyó que los republicanos aceptarían más adelante volver a aumentar los impuestos.

En lugar de ello, los republicanos aceptaron las reducciones del "secuestro", incluso en sus programas favoritos. A ello se debe que el gasto discrecional -- que excluye los programas sociales y suma el 40% del gasto federal -- caerá a bajas históricas en los próximos años.

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Charles Babington en Twitter: https://twitter.com/cbabington.