Mueren siete policías por ataque en Irak

Un ataque coordinado el lunes contra la sede policial en un ex bastión de al-Qaida en el centro de Irak provocó la muerte de siete agentes, informaron las autoridades.

La agresión en la ciudad de Faluya, a 65 kilómetros (40 millas) al oeste de Bagdad, fue obra por lo menos de dos suicidas y varios hombres armados, dijo un policía.

Uno de los suicidas detonó su carga explosiva en el principal puesto de control frente al cuartel policial de Faluya, mientras que el segundo se hizo dinamitar cerca de las puertas del edificio cuando las fuerzas de seguridad mantenían un tiroteo con otros atacantes, dijo el funcionario.

Posteriormente, los agresores huyeron hacia un edificio del departamento de electricidad situado en un lugar cercano, donde tomaron como rehenes a dos policías y dos guardias, agregó. Ello derivó en enfrentamientos esporádicos con las fuerzas de seguridad. Horas después, los cuatro fueron liberados, dos insurgentes fueron muertos y tres quedaron detenidos.

Un funcionario médico confirmó la cifra de bajas. Ambos funcionarios hablaron a condición del anonimato por no estar autorizados a dialogar con la prensa.

Igualmente el lunes, las autoridades elevaron el número de muertos en un ataque suicida de la víspera en un concurrido café en el barrio mayormente chií de Amil, en el sudoeste de Bagdad. La policía dijo que 41 personas murieron y 65 resultaron heridas en el ataque, con lo que el número de muertes en Irak a causa de la violencia del domingo se elevó a 51.

El país ha visto un aumento de los ataques de extremistas y la violencia desde la represión en abril de las fuerzas de seguridad contra un campamento de manifestantes suníes en un poblado norteño. Por lo menos 398 personas han muerto a causa de las agresiones en lo que va del mes en Irak, según un conteo de The Associated Press.

Nadie se atribuyó la responsabilidad del último ataque, pero los atentados suicidas coordinados y los carros bomba son las tácticas favoritas de la rama local de al-Qaida. El grupo terrorista ataca con frecuencia a los chiíes, a los que considera herejes, y a las personas que son vistas como aliados del gobierno chií de Bagdad.