Universitarios y policía se enfrentan en El Cairo

La policía antidisturbios egipcia lanzó gases lacrimógenos a centenares de manifestantes del derrocado presidente islamista el domingo, sitiándolos dentro de una prestigiosa institución musulmana después que los estudiantes cortaran una carretera principal y lanzaran piedras a la fuerza pública .

Los enfrentamientos del domingo marcaron el segundo día de agitación en la Universidad Al-Azhar, el más destacado centro de estudios suní. Muchos eran partidarios de la Hermandad Musulmana del derrocado presidente Mohammed Morsi y estudiantes de Al-Azhar, un reducto del grupo.

La universidad se encuentra además cerca del lugar en que los islamistas levantaron un extenso campamento de protesta allanado por las fuerzas de seguridad en agosto, lo que causó centenares de muertos y ocasionó días de protestas.

Las protestas estudiantiles comenzaron con una marcha dentro del recinto universitario, donde los manifestantes apedrearon las oficinas administrativas, rompiendo puertas y ventanas, dijo Ibrahim el-Houdhoud, subdirector de la universidad.

Indicó al canal de televisión Mubashir Misr, asociado de la cadena Al-Jazeera, que advirtió a los manifestantes que no abandonaran el predio universitario y se enfrentaran a las fuerzas de seguridad.

Empero, los manifestantes no hicieron caso del aviso, saliendo por la puerta principal para "rezar por los muertos" -- en honor de los estudiantes muertos en enfrentamientos anteriores entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad.

Las protestas tienen lugar en medio de un encendido debate por una nueva ley que endurecería las restricciones a las manifestaciones, con la imposición de cuantiosas multas y posible encarcelamiento de los que violen la ley.

Morsi fue derrocado por los militares el 3 de julio después que millones de personas se lanzaran a las calles para exigir su renuncia. Desde entonces, El Cairo ha sido escenario de manifestaciones incesantes de sus partidarios que piden su regreso. La represión respaldada por los militares dejó centenares de muertos y miles de detenidos.

El derrocamiento de Morsi aumentó los ataques insurgentes, especialmente en la Península del Sinaí. El ministro del Interior de Egipto escapó a un intento de asesinato cuando un vehículo cargado de explosivos fue detonado a su paso el mes pasado cerca de su residencia en El Cairo.