Libertad de prensa vs. seguridad, "dilema falso"

Los gobiernos que intentan obligar a los ciudadanos a decidir entre una prensa libre y la seguridad nacional crean un "dilema falso" que debilita la democracia, dijo el sábado el presidente y director general de The Associated Press. Los periodistas, agregó, deben luchar contra la creciente intervención del gobierno, que ha tenido un efecto desastroso sobre los esfuerzos para obligar a los gobiernos a la rendición de cuentas.

Gary Pruitt dijo en la 69na Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa que la recopilación secreta de registros de miles de llamadas telefónicas entrantes y salientes de reporteros de The Associated Press en 2012 por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos fue una de las violaciones más patentes a la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense con la que se haya encontrado la cooperativa noticiosa en sus 167 años de existencia.

La acción del Departamento de Justicia en la que involucró a The Associated Press tuvo una resonancia más allá de Estados Unidos, inclusive en Latinoamérica, donde periodistas han luchado durante décadas para ejercer la libertad de prensa bajo regímenes autoritarios, dijo Pruitt.

"Las acciones adoptadas por el Departamento de Justicia no podrían haber sido confeccionadas más a la medida de los regímenes autoritarios que quieren reprimir a sus medios de comunicación. 'En los Estados Unidos también ocurre', pueden decir", agregó Pruitt.

Una prensa libre e independiente "es lo que diferencia a una democracia de una dictadura; lo que separa una sociedad libre de una tiranía", subrayó.

"Los gobiernos que tratan de crear una disyuntiva en la que los ciudadanos piensen que deben elegir entre una prensa libre o la seguridad nacional están cometiendo un error que a la larga los debilitará, no los fortalecerá. No es un dilema real. Es un falso dilema", aseveró.

Pruitt dijo que estaba alentado por los lineamientos propuestos por el Departamento de Justicia --presentados después de la recopilación de registros-- que darían a medios noticiosos un aviso previo respecto a citaciones judiciales, de manera que la prensa pueda impugnar esas acciones en la corte; protegerán no sólo registros telefónicos, sino también correos electrónicos, mensajes de texto y otras formas de comunicación electrónica de los reporteros; y garantizarían que los periodistas no serán perseguidos judicialmente por realizar su trabajo.

"Pueden ustedes estar seguros de que estaremos observando todo este proceso de cerca para asegurarnos de que estos lineamientos se apliquen y se cumplan", añadió Pruitt.

En 2012, el Departamento de Justicia obtuvo en secreto registros de números telefónicos de trabajo, casa y celular de periodistas de la AP, así como de los números de oficinas de The Associated Press en Nueva York, Washington D.C., Hartford, Connecticut y del número de The Associated Press en la galería de prensa de la Cámara de Representantes. El departamento realizó esto después de que The Associated Press publicó un despacho que reveló que se frustró un complot en Yemen para hacer estallar un avión con destino a Estados Unidos, en momentos en que el gobierno del presidente Barack Obama estaba insistiendo públicamente que no tenía información de que, en ese período, organizaciones terroristas estuvieran planeando ataques contra Estados Unidos.

El Departamento de Justicia estaba tratando de identificar quién filtró información para el reporte de la AP, pero no informó a la agencia noticiosa sobre su recopilación de registros sino un año después de publicado el despacho.

La recopilación de registros "no fue en absoluto un golpe quirúrgico sobre unos objeticos escogidos cuidadosamente. Fue una expedición de pesca extensa y descuidada a una gama amplia del periodismo y periodistas de AP, muchos de los cuales no tenían nada que ver con los asuntos aquí en cuestión", dijo Pruitt.

También difirió del monitoreo amplio de comunicaciones globales de la Agencia de Seguridad Nacional porque fue dirigido específicamente a ubicar la fuente del reporte de la AP.

Resulta igualmente alarmante que la recopilación de registros intimidó tanto a fuentes oficiales como no oficiales impidiéndoles hablar con The Associated Press y numerosas organizaciones de noticias, incluso sobre despachos no relacionados con la seguridad nacional, afirmó Pruitt.

"Ahora, al gobierno debe encantarle esto. Pienso que es así. Sin embargo, hay que tener cuidado de un gobierno que ama demasiado la confidencialidad", agregó.

Y el reto no está desapareciendo, dijo Pruitt.

"El ataque sobre el periodismo, aquí en Estados Unidos y en el resto del mundo, no va a cesar pronto. De hecho, creo que será aún más difícil contrarrestarlo debido a que la tecnología proporciona a los gobiernos herramientas muy poderosas para monitorear las acciones y comunicaciones de ciudadanos y periodistas", apuntó.

La Sociedad Interamericana de Prensa, con sede en Miami, cuenta con aproximadamente 1.400 organizaciones de noticias afiliadas y promueve la libertad de prensa en toda América.

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En internet: www.ap.org/content/press-release/2013/libertad-de-prensa-vs-seguridad-nacional-un-falso-dilema