Redes sociales difunden guerra civil en Siria

Después de dos años y medio de derramamiento de sangre, confusión y estancamiento de la guerra civil en Siria, un hecho es innegable: nunca un conflicto había sido cubierto de una manera tan peculiar.

Realizadores aficionados de videos --o cualquiera que tenga un teléfono multifuncional, acceso a internet y deseos de enviar un mensaje al mundo exterior-- han difundido un panorama del conflicto mediante YouTube, Twitter y otras redes sociales.

Los decenas de miles de videos han suscitado a veces la ira por la represión del régimen del presidente Bashar Assad y también la preocupación por las presuntas atrocidades atribuidas a ambos bandos.

Los videos también han aumentado la dificultad para distinguir entre la verdad y la propaganda, ya que todas las partes los utilizan para la promoción de su causa. La mayoría de los videos son obra de los oponentes de Assad y casi cada zona en poder de la insurgencia o brigada rebelde tiene una oficina de prensa que los produce y los difunde.

Los partidarios del régimen también producen videos, pero en menor medida y además hacen una especie de depuración de los que realizaron los opositores en un intento por mostrar que su contenido es falso.

En las guerras de Vietnam, del Golfo Pérsico de 1991 y en la segunda del Golfo Pérsico en 2003, la prensa extranjera cubrió directamente esos conflictos, a menudo con reporteros que acompañaban a las fuerzas estadounidenses.

Las organizaciones de prensa, como The Associated Press, han enviado equipos de periodistas para cubrir directamente los acontecimientos en Siria, a menudo a un enorme riesgo.

Sin embargo, efectúan coberturas temporales que afrontan las restricciones que impone el gobierno y las derivadas de los peligros de una zona en guerra, que van desde caída casual de obuses hasta secuestros. Al menos 28 periodistas perdieron la vida en 2012 en Siria.

Debido a las circunstancias, la prensa internacional se ha visto obligada a cubrir el conflicto en gran medida desde el exterior, y se toma en cuenta la afluencia de videos al elaborar la información.

Indudablemente, los videos permiten que no pasen inadvertidos los detalles de un conflicto sangriento que ha devastado al país y en el que han muerto más de 100.000 personas, al proporcionar un vistazo de los horrores de la guerra: aldeanos que escarban con las manos entre escombros de viviendas en busca de sobrevivientes; víctimas masacradas que quedaron en charcos de sangre; niños heridos de gravedad después de un intenso ataque con obuses.

"Antes, si la prensa no estaba en el lugar para cubrir un acontecimiento, era como si éste no hubiera ocurrido", dijo Yuval Dror, jefe del programa de comunicación digital en el Colegio de Estudios Académicos de Administración de Israel.

El fenómeno de los cronistas aficionados que informan del conflicto "ha comenzado a cambiar las reglas de la guerra", afirmó. "No hay restricciones. Es barato, es sencillo y no se necesita la autorización de nadie para hacerlo", apuntó.

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Los periodistas de The Associated Press, Bassem Mroue, en Beirut; Aron Heller, en Jerusalén, y Raphael Satter, en Londres, contribuyó a este despacho.