Cheney temió atentado mediante su desfibrilador

El ex vicepresidente de Estados Unidos Dick Cheney dijo que llegó a preocuparle que los enemigos de Estados Unidos aprovecharan un dispositivo eléctrico que él tenía implantado cerca del corazón para asesinarlo, por lo que le pidió a su médico que anulara la función inalámbrica del aparato.

Cheney ha sufrido cinco ataques cardiacos, el primero de ellos a los 37 años. Además se sometió a un trasplante el año pasado, a los 71 años.

En una entrevista con el programa "60 minutos" de la cadena CBS que será transmitida el domingo, Cheney dijo que los médicos le sustituyeron en 2007 un desfibrilador que le habían implantado cerca del corazón.

El aparato detecta las arritmias cardiacas y las controla mediante impulsos eléctricos.

Cheney dijo que él y su médico decidieron cancelar la función inalámbrica del aparato por si algún enemigo de Estados Unidos intentaba que el dispositivo le enviara al corazón una descarga que le causara la muerte.

Años después, Cheney observó un episodio de la serie televisiva "Homeland" en la que se plantea un caso similar.

"Estaba al tanto del peligro, si así se quiere ver, que existía, pues me pareció verosímil", dijo Cheney a la CBS. "Porque sé a partir de la experiencia que tuvimos y de la necesidad de ajustar mi propio dispositivo, que era una descripción precisa de lo que era posible", agregó.

Cheney y Reiner promueven actualmente un libro que escribieron en conjunto: "Heart: An American Medical Odyssey" (Corazón: una odisea médica estadounidense).

En la entrevista con 60 minutos, Reiner dijo que le preocupaba que Cheney no pudiera soportar la presión que sobrevino el 11 de septiembre de 2001, el día que los terroristas atacaron a Estados Unidos.

Exámenes médicos vistos esa mañana mostraban que Cheney tenía niveles elevados de potasio en la sangre, una condición conocida como hiperpotasemia o hiperkalemia, la cual puede generar arritmia y paro cardiaco.

Reiner dijo que vio la cobertura noticiosa de los hechos de ese día en televisión y que pensó: "El vicepresidente se va morir esta noche de hiperkalemia".

Cheney se sometió a muchos procedimientos cardiacos durante los años, incluso angioplastias, cateterizaciones y una operación de puente coronario cuádruple. Sin embargo, dice que sus problemas cardiacos nunca afectaron su desempeño durante los ocho años que fungió como vicepresidente al lado de George W. Bush.

Cuando en la entrevista le preguntaron si le preocupaba que su salud física afectara su juicio, Cheney respondió: "No". Añadió que estaba consciente de los posibles efectos secundarios de la falta de irrigación sanguínea en el cerebro y de sus efectos en el proceso cognitivo y el juicio, pero que no le preocupaban.

"Yo era tan bueno como era posible serlo, ¿sabe usted?", dijo Cheney, "habida cuenta de que tenía yo sesenta y tantos años y problemas cardiacos".

Cheney también restó importancia al efecto de la tensión en sus males cardiacos. "Yo simplemente no creo la noción de que contribuyó a mi enfermedad del corazón", dijo. "Siempre hice que lo era necesario para lidiar con las crisis de salud en su momento".