Protesta contra minería a gran escala

Grupos ambientalistas y de productores rurales se manifestaron hoy en el centro de Montevideo en contra de un gran proyecto de minería a cielo abierto a punto de instalarse en Uruguay con apoyo del gobierno del presidente José Mujica.

Varios miles de personas, incluyendo un centenar de jinetes llegados del interior del país, desfilaron por la principal avenida de la capital uruguaya en contra del proyecto minero a gran escala de Aratirí, que busca explotar el hierro del subsuelo uruguayo. También cuestionaron otros dos proyectos: una planta regasificadora que el gobierno ya autorizó a instalarse en Montevideo, y un puerto de aguas profundas que se pretende construir en aguas del océano Atlántico.

Un comunicado difundido por las organizaciones convocantes a la manifestación señaló que el gobierno "pretende ignorar el derecho de la sociedad a ser correctamente informada y a ser tenida en cuenta en las decisiones. Esta es la razón de una creciente movilización social en todo el territorio nacional en rechazo a esos proyectos y que reclama instancias de participación en las decisiones".

Hace dos días, el departamento de Lavalleja, uno de los 19 que conforma el Uruguay, declaró prohibida en su territorio la minería metalífera a cielo abierto, en un claro desafío al gobierno nacional. Sin embargo, algunos juristas manifestaron a la prensa que tal decisión no podrá imponerse por sobre la leyes nacionales.

El Parlamento uruguayo aprobó semanas atrás una polémica ley de minería que habilita la instalación por primera vez en el país de enormes proyectos a cielo abierto, de tamaño muy superior a los que ya existen, y que ha provocado múltiples protestas sociales, ambientales y políticas.

La ley permitirá que se concrete la iniciativa minera de Aratirí, que se propone explotar los yacimientos de hierro cercanos a las localidades de Cerro Chato y Valentines, incluyendo parte del departamento de Lavalleja.

El proyecto pertenece a la multinacional Zamin Ferrous y prevé extraer 18 millones de toneladas anuales de hierro de cinco minas a cielo abierto que ocuparán 500 hectáreas. Sumado a otras instalaciones, Aratirí ocuparía 4.300 hectáreas y requeriría de un ducto de 212 kilómetros de largo y un puerto de aguas profundas propio. La inversión total sería de 3.000 millones de dólares.

Aunque Aratirí aún no recibió la autorización de la Dirección Nacional de Medio Ambiente, imprescindible para funcionar, el presidente Mujica ha dado por descontado que esta será otorgada. Mujica también afirmó que sería "idiota" no aprovechar la riqueza mineral del país.