Juez sopesa demanda de jugadores retirados

Un juez federal que atiende el complicado conflicto entre la NFL y un grupo de jugadores retirados que exigen el pago de derechos por publicidad comenzó el jueves su último análisis del caso antes de decidir si aprueba finalmente un arreglo por 50 millones de dólares entre ambas partes.

El juez federal de distrito Paul Magnuson escuchó los últimos argumentos ante un tribunal en Minnesota, pero no dio un cronograma para tomar una decisión sobre el acuerdo alcanzado en marzo entre la liga y los jugadores. Magnuson dio su aprobación preliminar al arreglo en abril.

Más de 2.000 jugadores se mantuvieron al margen de la demanda colectiva --menos del 8% del grupo-- y otros 19 presentaron objeciones al acuerdo.

La demanda se interpuso originalmente en 2009 y acusaba a la NFL de explotar las identidades de jugadores retirados en documentales y productos comerciales, sin remunerarlos. Dos demandas que involucraban a los jugadores que no se unieron a la denuncia colectiva fueron presentadas en septiembre contra NFL Films, en Nueva Jersey y Pensilvania, pero Magnuson impidió que procedieran de inmediato, pues el caso original seguía pendiente.

El grupo mayoritario que busca la aprobación incluye a más de 25.000 jugadores. Uno de sus abogados, Dan Gustafson, instó a Magnuson a aprobar el arreglo. El corredor Jim Brown, miembro del salón de la fama, participó activamente del caso en las sesiones con los abogados.

"Incuso si uno supone que estas personas se mantuvieron al margen porque no les agrada el acuerdo, no tiene que protegerlas, su señoría. Ellos tendrán su turno ante la corte", dijo Gustafson. "Esto no es una votación contra un arreglo. Es en realidad una votación sobre si quieren seguir una vía distinta".

Seguramente, la parte afectada por el fallo de Magnuson apelará.

En abril, Magnuson escribió que los inconformes con el arreglo se habían mostrado petulantes, "como niños a quienes se les negó un postre". Sin embargo, el juez cuestionó públicamente a Gustafson el jueves, cuando le pidió evidencias de que los jugadores en la demanda colectiva serán beneficiados directamente.

Quienes objetan el acuerdo argumentan que no se harán pagos directos a los ex jugadores, y que las distintas compensaciones obtenidas se distribuirían en forma inequitativa. Expresaron también preocupación por la falta de una parte neutral que guíe el manejo de los fondos.

Unos 42 millones de dólares se distribuirán a un fideicomiso de "bien común" durante los próximos ocho años, para ayudar a los jugadores retirados con gastos médicos, vivienda y búsqueda de una nueva forma de ganarse la vida. El arreglo establecería también una agencia para que los retirados reciban compensación por el uso de sus identidades.

La liga pagará otros 8 millones de dólares en costos relacionados, incluido dinero para que comience operaciones la agencia.