No habrá daño duradero por cierre de gobierno

Se necesita mucha más torpeza política para ocasionar cualquier daño permanente a la reputación de Estados Unidos o para arruinar a sus mercados financieros.

La paralización parcial de actividades del gobierno estadounidense y el haber estado cerca de incumplir con el pago de su deuda fueron un bochorno a nivel mundial que distrajo a líderes políticos y probablemente disminuyó el ritmo de la economía.

No obstante, el mundo sigue operando con dólares estadounidenses. Los inversionistas extranjeros siguen viendo la deuda del Tesoro como el lugar más seguro para colocar su dinero; y las compañías extranjeras aún ven a Estados Unidos como un lugar ideal para hacer negocios.

"Es una paradoja", dijo Eswar Prasad, un especialista en economía internacional en la Universidad Cornell y la Brookings Institution. "Aun cuando Estados Unidos está en el centro de turbulencia financiera, no hay otro lugar al que puedan acudir los inversionistas en busca de seguridad", señaló.

El Congreso ciertamente generó una turbulencia financiera las dos primeras semanas de octubre por su oposición a la ley de atención médica del presidente Barack Obama.

Pero los inversionistas no cayeron en pánico. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años estuvo en 2,62% el 30 de septiembre, un día antes de que iniciara la paralización de actividades gubernamentales no esenciales. La perspectiva de un incumplimiento de pagos debió haber empujado el rendimiento mucho más alto. En lugar de ello, el rendimiento casi no se modificó; nunca subió de 2,73%.

"Pienso que esto fue algo de importancia secundaria", dijo Christoph Kind, jefe de colocación de fondos en la sociedad de inversión alemana Frankfurt-Trust.

A pesar de toda la lamentación en Washington respecto a la crisis presupuestal, Kind señaló que el déficit del gobierno federal ha estado disminuyendo.

"La situación fiscal en Estados Unidos está mejorando", indicó Kind. "El déficit presupuestal va estar debajo de 4% (de la economía estadounidense) este año, y está bajando sostenidamente".

No hay duda, la paralización --la cual virtualmente no produjo un cambio de política-- melló la imagen de Estados Unidos y su economía al menos temporalmente. El acuerdo de último minuto reabrió las actividades de gobierno no esenciales y suspendió el límite de endeudamiento; pero dejó listo el escenario para otra ronda de apuestas políticas arriesgadas para inicios del próximo año. Al repetirse con el transcurrir del tiempo, una sucesión de crisis podría ocasionar daño duradero.

"Quizá esquivamos una bala nuevamente, pero pensamos que estos episodios se acumulan", dijo Robert DiClemente, economista principal de Citigroup en Estados Unidos. "Existe el riesgo de que en algún punto los inversionistas se retiren y digan, 'esto ha ido demasiado lejos'''.

Fuera de Estados Unidos, "la gente está algo incrédula al respecto", dijo Martin Sorrell, director ejecutivo de la gigante publicitaria WPP. "Llegar al borde del precipicio no tiene mucho sentido. Si uno maneja una empresa de esta manera, a uno lo despiden".

En Mumbai, Gayatri Bedi, propietaria de un estudio fotográfico, comentó que era irresponsable por parte de la economía más grande del mundo llegar tan cerca de un incumplimiento de pagos cuando el resto del mundo depende de la estabilidad de Estados Unidos.

"En India no tenemos mucho respeto por los políticos debido a la corrupción y la incompetencia", señaló. "Parece que los políticos estadounidenses se están pareciendo más a los indios", agregó.

La compañía de investigación IHS Global Insight disminuyó su pronóstico de crecimiento económico de Estados Unidos para el último trimestre del año de 2,2% a una glacial tasa anualizada de 1,6%.

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Los periodistas de The Associated Press Christopher S. Rugaber en Washington, David McHugh en Frankfurt y Kay Johnson en Mumbai contribuyeron a este reporte.