Muere madre Antonia, que vivió en penal de Tijuana

Antonia Brenner, una monja estadounidense que creció en Beverly Hills y abandonó una vida de lujos para vivir en una notoria prisión en México, murió el jueves. Tenía 86 años.

Brenner, también conocida como madre Antonia, falleció en el convento de las Siervas Eudistas de la Undécima Hora de Tijuana, el cual ella mismo fundó, dijo la hermana Anne Marie Maxfield.

La madre Antonia había estado enferma por un tiempo, con una afección en el corazón y un problema neuromuscular conocido como miastenia gravis.

Brenner visitó la penitenciaría estatal de La Mesa por primera vez en 1965 durante un viaje para llevar medicinas y suministros a hospitales de Tijuana, la cual colinda con San Diego.

Se mudó a la prisión 12 años después, cuando tenía 50 años. Allí se dedicó a proveer asesorías individuales, organizar eventos en la capilla del penal y realizar incontables tareas para los presidiarios durante décadas.

Conocida como "el ángel de la cárcel", la madre Antonia vivió en una estrecha celda con vista a la torre de vigilancia. Apenas tenía espacio para un catre, un escritorio y una silla plegable.

Abandonó el lugar en sus últimos años de vida debido al deterioro de su salud, pero siguió siendo una presencia constante en la cárcel, y una figura apreciada en Tijuana tanto por los poderosos como por los desposeídos.

La madre Antonia, cuyo nombre de pila era originalmente Mary Clarke, nació en Los Angeles, la segunda de tres hijos. Su padre hizo una fortuna vendiendo suministros de oficina a contratistas de defensa durante la Segunda Guerra Mundial. Su familia vivía en Beverly Hills y tenía una casa de verano con 11 recámaras y vista al mar en Laguna Beach, al sur de Los Angeles. Después se mudó al condado Ventura, que fue su último hogar antes de irse a la prisión.

Tras dos matrimonios fallidos, Brenner se dedicó al trabajo caritativo y se vio fuertemente influenciada por un sacerdote de Los Angeles llamado Anthony Brouwers. Cuando se ordenó monja en 1977 --13 años después de que murió Brouwers-- se hizo llamar hermana Antonia en su honor.

Brenner no dudaba en intervenir durante conflictos en la prisión, donde se han registrado numerosos choques violentos, incluido uno en 2008 que causó la muerte de una veintena de internos.

"Soy efectiva en los motines porque no tengo miedo. Simplemente rezo y camino hacia ellos", dijo a The Associated Press en 2005. "Una mujer en velo blanco entra, alguien que saben que los ama. Se hace un silencio, vienen las explicaciones y bajan las armas".

Brenner también aconsejaba y apoyaba a los guardias de prisión y a la policía, y fundó Brazos Abiertos, un grupo que provee apoyo financiero y alimentos en festividades a familias de policías muertos de Tijuana.

Alberto Licona, subdirector de la policía de Tijuana y presidente de Brazos Abiertos, dijo que la madre Antonia fundó el grupo en 1997 después que un interno le confesó haber matado a un policía y ella buscó ayudar a la familia de la víctima.

Su mayor legado es con asesinos, traficantes de drogas, ladrones y otros reclusos de La Mesa. Llevaba vendas, jabones y medicinas, y salía con mensajes para sus seres queridos.

En 2007, la ciudad nombró una calle adyacente al penal en su honor.

"Aun cuando su salud estaba en deterioro, siempre encontró tiempo para atenderlos", dijo Licona.