Logro en coalición de gobierno alemán

El bloque conservador de la canciller Angela Merkel y el Partido Socialdemócrata al que ella derrotó en las elecciones del mes pasado dieron un paso decisivo el jueves hacia la formación de un nuevo gobierno.

Los conservadores de Merkel ganaron las elecciones parlamentarias del 22 de septiembre, pero sus socios de coalición en los últimos cuatro años, los demócratas libres, perdieron todas sus bancas. A falta de una mayoría absoluta, Merkel tuvo que entenderse con la oposición en busca de un nuevo socio.

La canciller iniciará el miércoles negociaciones oficiales con los socialdemócratas, que quedaron muy distanciados en un segundo lugar en los comicios

Merkel encabezó una "gran coalición" con los socialdemócratas en su primer mandato, de 2005 a 2009. El partido centroizquierdista no tiene buenos recuerdos de la experiencia, que concluyó con una racha de derrotas electorales hace cuatro años, por lo que pedirá un elevado precio para repetir esa alianza.

Los contactos exploratorios demostraron que ambas partes "pueden desarrollar suficiente terreno común para poder gobernar nuestro país de forma exitosa durante cuatro años", dijo Hermann Groehe, secretario general de la Unión Demócrata Cristiana de Merkel, después que los líderes del partido recomendaran negociaciones formales de coalición.

El dirigente socialdemócrata Sigmar Gabriel dijo a la prensa local que su partido recomendará a los afiliados durante el fin de semana que inicien conversaciones formales sobre una coalición con el bloque Unión de Merkel.

Por el lado de la Unión Social Cristiana, el dirigente Horst Seehofer dijo a la prensa que las conversaciones podrían comenzar el miércoles, al día siguiente de la primera sesión del nuevo parlamento.

El bloque de Merkel integrado por los Demócratas Cristianos y la USC bávara obtuvo el 41,5% de los votos en las elecciones del 22 de septiembre, cinco menos para obtener mayoría, contra el 25,7% de los socialdemócratas.

Los socialdemócratas han insistido en un salario mínimo obligatorio de 8,50 euros (11,60 dólares) por hora. Alemania es uno de los pocos países occidentales que no lo tienen; el bloque de Merkel es partidario de considerar el salario mínimo por sector y por región.

Ambas partes "tienen la aspiración común de un acuerdo sensato sobre el salario mínimo", dijo Groehe.

Los socialdemócratas han defendido además un aumento de los impuestos a los más acaudalados, a lo que se oponen de plano los conservadores por considerar que perjudicaría la economía.

El pequeño Partido Verde, de centroizquierda, decidió esta semana no aliarse con Merkel.