Siria: preocupa la seguridad de los inspectores

Bombas e impactos de mortero han conmovido en los últimos días las inmediaciones del hotel donde se alojan los inspectores de armas químicas, pero las autoridades dijeron el jueves que no hay modo de saber si son ataques dirigidos deliberadamente al equipo internacional.

Mark Ellahi, alto funcionario de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ), dijo a un pequeño grupo de reporteros en la sede central de la organización que el más reciente "incidente de morteros" ocurrió el miércoles tarde, cerca del hotel del equipo en Damasco. El 12 de octubre hubo detonaciones de explosivos en automóviles e impactos de mortero cerca del hotel.

"En cuestión de seguridad siempre hay preocupaciones, pero hasta ahora el equipo, con la cooperación de las autoridades sirias, ha logrado desarrollar su tarea sin impedimentos", afirmó Ellahi.

La OPAQ ganó la semana pasada el Premio Nobel de la Paz por su tarea orientada a eliminar las armas químicas en el mundo.

La organización trabaja con las Naciones Unidas en una misión de desarme sin precedente en Siria, intentando destruir el arsenal químico de ese país para mediados del 2014. Es la primera vez que sus inspectores son despachados a un país en medio de una guerra civil.

Ellahi informó que el equipo se aproxima a la mitad de la primera fase de su misión: verificar la declaración inicial siria de su programa de armas químicas e inhabilitar las instalaciones de producción de dichas armas para el 1 de noviembre. El equipo ya ha visitado once sitios desde que empezó su trabajo el 1 de octubre y efectuó tareas de destrucción en seis.

En la primera fase del plan de desarme, los inspectores están inhabilitando las plantas de producción destruyendo los paneles de control y las municiones vacías.

"Hasta ahora es algo barato, rápido y sencillo. Nada complicado", dijo el vocero de la OPAQ Michael Luhan acerca de las actividades destructivas hasta ahora. Más adelante, la tarea se tornará más complicada y peligrosa cuando haya que destruir las armas químicas en sí. Se sigue negociando para determinar cómo y dónde se hará.