Botero regresa a la infancia con serie circense

Descubrir el circo fue para Fernando Botero como regresar a la infancia y a su ciudad natal de Medellín.

Por eso el aclamado artista no dudó en pintarlo y en aceptar la publicación de un libro que recopilase por primera vez todas las imágenes de pinturas y dibujos que hizo durante dos años sobre el colorido espectáculo.

"Circus: Paintings and Works on Paper" es el trabajo que Botero presentó el miércoles en Nueva York y que agrupa las 134 pinturas y 57 dibujos realizados por el maestro colombiano en su serie circense.

"El circo ambulante que descubrí en México era un circo pobre, humilde. Me recordó a mi ciudad natal de Medellín, cuando era niño", dijo el pintor y escultor durante una rueda de prensa en el consulado de Colombia en Manhattan. "No había prestado atención a los circos desde que era niño y de repente descubrí la belleza del circo", agregó Botero sobre el momento cuando hace unos seis años descubrió un circo ambulante en el puerto de Zihuatanejo, ubicado en el estado mexicano de Guerrero.

El libro, escrito en inglés y a la venta en todo el mundo desde septiembre, muestra cuadros y dibujos de payasos, acróbatas, bailarines, malabaristas y personajes que dominan a tigres y elefantes. Todos con las características figuras voluminosas de Botero, que en esta serie expresan el movimiento y la magia del circo.

"Era bello, era poético, la forma en que vivían, esa mentalidad nómada", explicó Botero. "Me emocionó mucho eso, así que empecé a trabajar y durante dos años sólo hice el circo. Por supuesto hay una gran tradición de pintores en el siglo XIX, cuando se inventó el circo, que lo retrataron, como Renoir, Monet, Degas y luego Picasso".

Fue la editorial Gliterrati Incorporated la que le propuso a Botero la idea del libro. El artista de 81 años explicó que el color del espectáculo, las contorsiones y agilidad del ser humano fue lo que le inspiraron a pintar.

Nacido en 1932, Botero empezó a pintar muy joven y, tras algunas exposiciones de pintura en Colombia, decidió irse a estudiar arte a Europa, donde residió en ciudades como Madrid, París y Florencia, en Italia. Después de seguir su formación en México y Washington, se instaló en Nueva York en la década de 1960 y se casó con su segunda esposa. En aquel entonces ya empezaba a consolidarse como pintor y escultor, destacando entre otros por sus figuras voluminosas, su uso del color y sus detalles de crítica social cargados a veces de ironía y humor.

Botero fue también foco de los medios de comunicación cuando pintó la serie de "Abu Ghraib", que creó para manifestar su repudio a las torturas de prisioneros iraquíes que llevaron a cabo soldados estadounidenses en una prisión cercana a Bagdad en 2003. En la actualidad reside entre Mónaco e Italia y tiene tres hijos, producto de su primer matrimonio.

La serie del circo representa una parte muy importante de su trabajo, explicó el miércoles Botero, vestido con chaqueta y bufanda marrones, rodeado por los flashes de las cámaras.

"Vino este circo y pensé '¿cómo antes no se me había ocurrido trabajar con este tema tan bello?'. Es sorprendente que no lo hubiera pensado nunca", dijo Botero. "Pero bueno, las ideas llegan así...de pronto uno está sin trabajar, o por ahí, y de pronto le viene como una iluminación. Una inspiración sí existe. Muchas ideas que yo he tenido sobre mi trabajo las he tenido sin estarlas buscando, me llegan espontáneamente".

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Claudia Torrens está en Twitter como http://www.twitter.com/ClaudiaTorrens