Francia reforma el sistema de retiro

El presidente Francois Hollande logró lo que parecía imposible: modificar el generoso sistema de retiro francés con poca resistencia de los sindicatos. ¿El secreto? Los cambios son tan pequeños y tan lejanos en el futuro que los economistas dicen que ni siquiera merecen el nombre de "reforma".

Unos pocos millares de personas se reunieron del otro lado del río frente a la cámara baja del parlamento, que aprobó el proyecto el martes antes de una votación en el Senado. Pero la manifestación no desembocó en las protestas y huelgas masivas que paralizaron Francia en el 2010, cuando el predecesor de Hollande, Nicolas Sarkozy, elevó la edad de retiro.

Esto se debe en parte a que Hollande, socialista, consultó con dirigentes sindicales cuando elaboraba el proyecto de reforma. Por otra parte los cambios solo arreglarán parte de lo que se necesita cambiar, según los analistas.

"Es la estrategia del salame", comentó Elie Cohen, economista en la universidad de ciencias de Po. "Tenemos un gran problema y no sabemos cómo arreglarlo, y por eso lo cortamos en rebanadas, como una salchicha".

La reforma de Hollande aumentará el número de años que la gente deberá trabajar para recibir una pensión completa, de 41 años ahora a 43 años para el 2035. Los primeros cambios comenzarán en 2020.

Los economistas dicen que la reforma representa tres problemas: entra en vigencia después del retiro de la mayoría de la generación de posguerra, lo que significa que no soluciona el costo de pagar por sus pensiones; todavía no requiere que la gente trabaje lo suficiente, especialmente teniendo en cuenta que aumenta la expectativa de vida; ignora los acuerdos especiales que permiten a algunos trabajadores retirarse anticipadamente y que representa dos tercios del déficit de 20.000 millones de euros (27.000 millones de dólares) del sistema de retiro.