Conversaciones con Irán parecen promisorias

Las posibilidades de progreso en las negociaciones sobre el programa nuclear iraní nunca han sido mejores, según la impresión generalizada en vísperas de una reunión entre Irán y seis potencias mundiales.

Los dos bandos llegan a la mesa de negociaciones en Ginebra el martes y miércoles en un ambiente de buena voluntad que comenzó con la elección en junio del presidente centrista iraní Hasan Ruhani. Los comentarios conciliatorios subsiguientes de funcionarios iraníes culminaron el mes pasado con una conversación telefónica entre Ruhani y el presidente estadounidense Barack Obama, el primer diálogo directo entre líderes de los dos países en más de tres décadas.

Irán insiste en que no desea producir armas nucleares. Y después de la conversación telefónica, funcionarios iraníes dicen que su país está dispuesto a cumplir con algunas demandas internacionales para reducir sus actividades atómicas.

El vicecanciller Abas Araghchi, miembro del equipo negociador iraní, dijo el domingo que Teherán llevará una nueva propuesta a las conversaciones para despejar dudas sobre el programa nuclear de su país y dejar bien claro que tiene fines pacíficos. Aunque no anticipó detalles, dijo a la agencia noticiosa estudiantil ISNA que Irán debe entablar "una relación de confianza con Occidente".

"Según el punto de vista de ellos, una relación de confianza significa tomar algunas medidas sobre la cuestión nuclear iraní, y según nuestro punto de vista la confianza se concretará cuando levanten las sanciones", afirmó Araghchi, refiriéndose a las sanciones económicas de las Naciones Unidas y otros organismos internacionales impuestas a Teherán por su negativa a limitar sus actividades nucleares.

Si se logra establecer dicha confianza, las conversaciones --que incluyen a Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia, China y Alemania-- podrían ser la plataforma de un acuerdo que hasta ahora ha resultado elusivo desde que Irán comenzó su programa nuclear en 2003. Un acuerdo reduciría la amenaza de guerra entre Irán e Israel y posiblemente también con Estados Unidos.

Los líderes de estas dos últimas naciones han advertido insistentemente que nunca aceptarán un Irán con armas nucleares, una advertencia reiterada por el secretario de Estado norteamericano John Kerry. El lunes afirmó en Londres que "aunque la ventana de la diplomacia se está abriendo", Obama "habla en serio" cuando promete no permitir que Teherán produzca dichas armas.

En cuanto a las conversaciones, Kerry dijo que "mejor que un mal acuerdo es no convenir ninguno", como advertencia de que Washington no cederá en sus exigencias para asegurar que las actividades atómicas de Irán sean pacíficas.