EEUU: El problema de los perros de servicio falsos

Es una ley fácil de infringir, y algunos lo hacen. Al colocarles a sus perros chaleco o una mochila que dice "perros de servicio", pueden entrar a tiendas y restaurantes donde las mascotas están prohibidas, lo que crea un problema para la comunidad de discapacitados y dueños de negocios, y ha llevado a exhortaciones para identificar mejor a esos animales.

A los discapacitados les preocupa la privacidad y la seguridad de sus perros de servicio, mientras que los dueños de negocios están preocupados por infracciones de salubridad y daños a mercaderías por parte de impostores que abusan del sistema.

La Ley de Estadounidenses Discapacitados considera un delito usar perros de servicio falsos. Aproximadamente una cuarta parte de todos los estados tienen leyes contra el uso de perros de servicio falsos. Pero las normas de privacidad incorporadas en las ordenanzas hacen casi imposible enjuiciar a los que no las respetan. Es muy difícil porque no se exigen documentos para los perros guía reales.

La ley indica que a los que entren a establecimientos con animales se les pueden hacer sólo dos preguntas: ¿Es un animal de servicio? ¿Para qué está entrenado?

Ya han comenzado los esfuerzos por mejorar la situación, pero pocos concuerdan en cuál es la mejor solución. Las propuestas van desde eliminar las normas de privacidad hasta no hacer nada.

Corey Hudson, director ejecutivo de la organización Canine Companions for Independence en San Rafael y presidente de Assistance Dogs International, una coalición de escuelas de entrenamiento para perros de servicio, lidera el esfuerzo para involucrar al Departamento de Justicia. Hudson comenzó a escribir a la entidad hace 18 meses pero no ha recibido respuesta.

Hudson desea iniciar conversaciones y explorar formas de identificar a los perros de servicio reales de los impostores.

Pero a la asociación de dueños de perros de servicio de Michigan (IAADP) le preocupa que involucrar al Departamento de Justicia pudiera reducir los derechos de acceso de que han disfrutado los discapacitados en los últimos 20 años.

"Aunque lamentamos que haya personas tan poco éticas que se hacen pasar por discapacitados disfrazando a sus perros como animales de servicios, también lamentamos la alarma sobre el riesgo de tal abuso", dijo Joan Froling, presidenta de la IAADP.

Hace falta un estándar, dijo Jennifer Arnold, fundadora de Canine Assistants en Atlanta. "La parte complicada son las pruebas y qué criterio usar para considerar un perro como animal de servicio".