Señales cruzadas sobre “dreamers” confunden a universidades

Señales cruzadas sobre “dreamers” confunden a universidades

Las señales cruzadas que llegan desde Washington en torno a un posible acuerdo para preservar las protecciones a jóvenes inmigrantes sin permiso de residencia generan confusión y ansiedad en los...

Las señales cruzadas que llegan desde Washington en torno a un posible acuerdo para preservar las protecciones a jóvenes inmigrantes sin permiso de residencia generan confusión y ansiedad en los campus universitarios, donde hay mucho en juego.

En medio de tanta incertidumbre, los centros de estudio intensifican sus esfuerzos por proteger a los estudiantes cobijados por el programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA por sus siglas en inglés), diciéndoles que mantengan las esperanzas, pero al mismo tiempo se preparen para lo peor.

La Universidad de Harvard tiene una línea telefónica de emergencia que funciona las 24 horas para atender a estos jóvenes. La Universidad de Illinois, con sede en Chicago, publicó recomendaciones en las que se explica cómo proceder si agentes federales se presentan en el campus. UC Berkley, la Universidad de San Francisco y muchas otras casas de estudio están ofreciendo asesoría legal a los inmigrantes que corren peligro de ser deportados. Casi 60 presidentes de centros de estudio terciarios enviaron una carta a los líderes del Congreso exhortándolos a que mantengan el programa, algo que consideran un “imperativo moral y una necesidad nacional”.

Se calcula que unos 350.000 de los 800.000 jóvenes cobijados por el DACA están matriculados en universidades, según un estudio de 46 estados llevado a cabo este año por el Centro para el Progreso Americano, un grupo activista. El programa deja en suspenso temporalmente las deportaciones y otorga permisos de trabajo. Es renovable cada dos años.

Los jefes de las bancadas demócratas en el Congreso (Chuck Schumer en el Senado y Nancy Pelocy en la Cámara de Representantes) cenaron con el presidente Donald Trump el miércoles y posteriormente dijeron que habían llegado a un acuerdo para preservar el DACA. Trump, sin embargo, sostuvo que estaban “bastante cerca”, pero que todavía no había un acuerdo.

Eso no hizo sino aumentar la confusión creada cuando Trump anunció hace poco que eliminaba el programa y al mismo tiempo dio seis meses al Congreso para que aprobase una ley que resolviese el problema de los jóvenes cobijados por el DACA, conocidos como “dreamers” debido a un proyecto de ley no aprobado por el Congreso llamado el DREAM Act que hubiera proporcionado protecciones similares a los jóvenes inmigrantes.

“Creo que no se debe dar por descontado que hay un acuerdo, muchas cosas pueden cambiar”, expresó John Trasvina, decano de la Facultad de Leyes de la Universidad de San Francisco y experto en asuntos inmigratorios, que colaboró con los gobiernos de Bill Clinton y Barack Obama. “Muchas veces la gente pensó que había un acuerdo y al final no pasó nada”.

El plan de Trump no acepta nuevas solicitudes, pero permite a los jóvenes pedir una renovación del DACA por otros dos años si su permiso vence antes del 5 de marzo del 2018.

La Universidad de San Francisco, que tiene unos 80 estudiantes cobijados por el DACA, les recomienda que acaten el plazo fijado y está recaudando dinero para ayudarlos a pagar los 495 dólares que cuesta el trámite de renovación.

Los estudiantes no ocultan su ansiedad. Por más que las universidades les digan que van a poder seguir estudiando, se preguntan cómo harán para pagar las matrículas si no pueden trabajar.

Ana Maciel, de 23 años y quien trabaja a tiempo completo para costear su maestría en educación en la Universidad de San Francisco, dice que sobrelleva “bruscos vaivenes emocionales” porque teme ser deportada a México, de donde vino a los tres años, y se pregunta si debería seguir invirtiendo dinero en su educación si no sabe si podrá trabajar en su profesión.

“¿Debo gastar mi dinero en esto?”, expresó Maciel, aduciendo a una matrícula de 8.000 dólares. “Todo está en el aire”.

El anuncio de Trump sobre el DACA se produjo después de que diez procuradores generales republicanos amenazasen con acudir a los tribunales para dejar sin efecto ese programa.

Tres días después de que Trump anunció que eliminaría el DACA en forma gradual, el procurador general de Arizona radicó una demanda en la que dice que las universidades de ese estado no pueden ofrecer matrículas de residente, que son más baratas, a los beneficiarios del DACA pues violan una ley que dice que son solo para los residentes legales. Las universidades dicen que van a resistir esa demanda.

Detractores del programa como Numbers USA dicen que DACA representa “una amnistía para los así llamados ‘dreamers’ para que compitan y quiten empleos a los estadounidenses y a todos los que están en el país legalmente”.

Los inmigrantes, por su lado, temen ser deportados a países que prácticamente no conocen.

Andrea Aguilera, estudiante de la Dominican University de Chicago, no quiere ser separada de sus familiares, muchos de los cuales son ciudadanos estadounidenses. Vino ilegalmente a Estados Unidos cuando tenía cuatro años.

“Nunca sabes lo que va a pasar con este gobierno. Queremos un alivio. Llevamos mucho tiempo luchando por una solución más permanente”, comentó. “Pareciera que todo esto es un juego (para los políticos). No se dan cuenta de cuántas vidas son afectadas”.

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Tareen contribuyó a este despacho desde Chicago.

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