Pinturas de tornados y animales gigantescos que revelan la "pequeñez" humana

Pinturas de tornados y animales gigantescos que revelan la "pequeñez" humana

´State of the Union´
John Brosio imagina a animales gigantes que funcionan como metáfora de las obligaciones y los problemas que invaden nuestra vida (© John Brosio)
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  • John Brosio interpreta los tornados como "monstruos americanos", elementos "folclóricos" de los EU.
  • El artista refleja nuestra "insignificancia" ante los grandes problemas con escenas de grandes huracanes y también animales apoderándose de la ciudad.
  • Las escenas, entre cómicas y amenazantes, muestran a personajes entre fatigados y tranquilos ante el desastre.

Las figuras humanas de las pinturas del estadounidense John Brosio (Pasadena-California, 1967) no pierden la calma ante los acontecimientos extraordinarios, adoptan una actitud que oscila entre la tranquilidad y el cansancio, que recuerda a los solitarios y mudos habitantes de los cuadros de Edward Hopper.

El artista tiene una "compulsión natural" por pintar tornados "de la misma manera que tantos pintan el océano". Brosio interpreta el fenómeno natural como un elemento "folclórico" de los EU, "una leyenda que realmente existe, un monstruo americano".

Personas diminutas a las que no preocupa la peligrosa presencia del remolino Con esa fascinación poética representa parajes solitarios dominados por el gigantesco remolino, paisajes con personas diminutas que parecen no estar preocupadas por la peligrosa presencia. Los habitantes de las casas y los clientes de las tiendas miran a la lejanía y continúan con su vida, conscientes de que poco pueden hacer ante el gigante invencible.

Cuando empezó a pintar tornados en la década de los noventa, Brosio encontró poco material gráfico que le permitiera observarlos con detenimiento y decidió ir a buscarlos él mismo. Durante tres años viajó a Amarillo (Texas) "con mucho tiempo por delante para conducir y con mucha paciencia". Encontró seis, que documentó con mimo y le sirvieron como base de datos para iniciar una serie que ahora continúa.

Gallinas, cangrejos y pulpos

Pero los huracanes no son los únicos fenómenos inabarcables que acechan a los personajes del artista. En algunas de sus últimas obras unos hombres trajeados tratan de actuar con normalidad recién aterrizados sobre la superficie lunar, un grupo de vacas pastan en un prado en el que aterrizan varios platillos volantes, tres gallinas gigantes pasean amenazantes entre los edificios bajos de las afueras de una ciudad...

Puede que su familia esté dentro, su casa ha sufrido daños, pero ya no le importa nadaAl artista le gusta recordar nuestra "insignificancia" y en las desmesuradas criaturas —ya sean gallinas o cangrejos— encuentra la metáfora ideal para la sensación de "pequeñez" que vivimos al sentirnos inundados de obligaciones y problemas: "los animales son divertidos para el espectador, pero para mí representan lo insuperable (...). Afrontar ciertos problemas en la vida puede ser casi risible".

Una de las obras preferidas de Brosio es precisamente una de esas escenas de animales desproporcionados. Fatigue (Fatiga) muestra a un enorme pulpo cubriendo con sus tentáculos una casa unifamiliar. Un hombre trajeado y con maletín —recién llegado del trabajo "tras un día agotador"— contempla la escena con más cansancio que sorpresa. "Puede que su familia esté dentro, su casa ha sufrido daños, pero ya no le importa nada". El pintor (que refleja en la pintura la presión que sufría por tener que crear "x número de obras en x tiempo" para exponer en una galería) personifica en el pulpo un cúmulo de problemas y demonios personales que amenazan con "acabar con el último refugio, mental y físico, que te queda".

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