La lucha por cumplir con los requisitos para la residencia con la próxima reforma migratoria

La lucha por cumplir con los requisitos para la residencia con la próxima reforma migratoria

Manifestaciones de inmigrantes
Decenas de jóvenes piden un alto a las deportaciones y una vía a la legalización durante una manifestación cerca de las oficinas de Inmigración en Los Ángeles. (Rubén Moreno)
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  • Aprender inglés, declarar impuestos, pagar una multa y un periodo de espera son las reglas contempladas a priori.
  • Los legisladores no han entrado aún a matizar los detalles del plan.
  • Algunos sectores reclaman que la legalización sea directa y de forma rápida.

A Rosa Albizures no hay nada que le haga más ilusión que poder volver algún día a Guatemala para ver a su familia. Añora los besos de su papá, quien tiene 86 años, y al que no ve desde hace 18 cuando emigró sin papeles a Estados Unidos. Sabe que si regresa, el sueño americano se termina.

A veces pienso si será mejor regresarme, porque la reforma nunca llega"Día a día es bien duro. Cuando hablo con él por teléfono, siempre está triste porque dice que no lo vamos a volver a ver. Eso a mí me duele, y me hace llorar", comenta Rosa. "A veces pienso si será mejor regresarme en lugar de esperar, porque esa reforma parece que nunca llega. Ojalá que los políticos no se tarden tanto tiempo".

Como casi once millones de indocumentados, Rosa no pierde la esperanza de que algún día pueda obtener la residencia. Las conversaciones entre el presidente Barack Obama y un grupo bipartidista de legisladores le han hecho recobrar el ánimo a pesar de que, aún en el caso de aprobarse una reforma migratoria, no le resultaría fácil cumplir con los requisitos que a buen seguro marcarán la pauta para poder legalizarse.

Primer requisito: hablar inglés

Si bien las reglas no están definidas, tanto demócratas como republicanos están de acuerdo en trazar un plan basado en cuatro puntos. El primero de ellos es saber inglés para poder obtener la residencia, pero la falta de tiempo le ha impedido a Rosa ponerse a estudiar el idioma.

No sé nada de inglés. Desde que llegué he estado trabajando en una casa"Yo de inglés no sé nada", explica. "Desde que vine a este país he estado encerrada trabajando en una casa, limpiando y cocinando seis días a la semana. Solo tenía las tardes libres del domingo".

"Mis patrones eran judíos. La mujer era la que hablaba un poco de español, y con ella es con la que me entendía", agrega quien hace tres años dejó ese trabajo. Desde entonces cuida a sus propios nietos en la casa de uno de sus hijos, donde ahora vive. "Sí me gustaría hablar inglés, pero no tengo tiempo para aprenderlo porque no hay con quién más dejar a los niños".

Segundo requisito: pagar una multa

Rosa tampoco tiene fácil cumplir con la segunda de las premisas en la que están de acuerdo tanto los legisladores como el presidente Obama: pagar una multa, si bien no se ha especificado cuál sería esa cantidad.

"No tengo ni cuenta de ahorros. Mi hijo me da 150 dólares cada quincena para mis cosas. Ojalá que la multa no sea cara porque los que no ganamos nada no sé de dónde lo sacaríamos. Habría que hacer un gran sacrificio".

Pagar una multa para la residencia sería injusto,  a cada rato estamos pagando multasJesús Cortés estaría dispuesto a hacer ese sacrificio, a pesar de oponerse al requisito. Lleva 24 años viviendo sin documentos en Estados Unidos. Desde que terminó la secundaria, este mexicano ha trabajado como jardinero al mismo tiempo que completaba su licenciatura en Inglés. En mayo obtendrá una maestría en Educación.

"Las personas hemos pagado un precio ya muy caro por estar aquí sin documentos. Pagar una multa para obtener la residencia sería algo injusto porque a cada rato estamos pagando multas. Si te para la policía manejando sin licencia tienes que pagar, luego pagar otra vez para recuperar tu auto, ir a la corte y perder días de trabajo”, opina Jesús. "Todo eso es dinero que sale de nuestros bolsillos para el gobierno".

Las organizaciones pro inmigrantes están solicitando que las cuotas que se impongan sean razonables y basadas en el ingreso económico de las personas.   

El bufete de la abogada Jéssica Domínguez en Los Ángeles, especializada en asuntos migratorios, ha hecho una encuesta entre varios clientes para ir tomándole el pulso a los requisitos de la reforma migratoria.

"En el 98% de los casos, las personas nos dijeron que están dispuestas a hacer lo que sea para obtener el dinero y pagar una multa si eso les garantiza que van a conseguir un permiso de residencia, así sea que tengan que pedir un préstamo o gastar sus ahorros", indica la abogada. "El problema es que hasta el último momento no vamos a saber cuál es esa cantidad".

¿Más de mil dólares de multa?

El antecedente más similar relativo a pagar una multa tras haber estado sin papeles en el país es el que se refiere a la sección 245 (i) de la ley de inmigración. Esta ley establecía que las personas sin documentos podían regularizar su situación si lo solicitaban antes del 30 de abril de 2001, siempre y cuando pudieran estar patrocinadas por un pariente o un empleador. Para ello, debían pagar una multa de mil dólares a cambio de no tener que salir del país y así no quedar sujetos al castigo de 10 años durante los que se prohíbe el reingreso.

"El Servicio de Inmigración vio esta ley como algo positivo porque significaba más ingresos,  pero a los congresistas no les gustó. No está claro qué va a pasar ahora, pero seguro la cantidad será mayor porque estamos hablando de que esa cifra de los mil dólares se estableció hace mucho", señala Noemí Ramírez, expresidenta de la Asociación Americana de Abogados de Inmigración.

Tercer requisito: pagar los impuestos

El tercero de los requisitos que se barajan establece que las personas tendrían que haber pagado los impuestos que les corresponde ya que, si bien no les está permitido trabajar sin permiso, pueden obtener un número de identificación fiscal para declarar sus ingresos en el caso de que superen los 3,000 dólares anuales.

Como consumidores,  pagamos impuestos como todo el mundoCuando trabajaba limpiando y cocinando, Rosa Albizures reportó siempre sus impuestos, pero desde hace tres años no está en la obligación de hacerlo porque lo que recibe de su hijo no supera esa cantidad. Sin embargo, también hay oposición en que este sea un requisito para obtener a cambio la residencia.

"Como consumidores, nosotros pagamos impuestos como todo el mundo cada vez que compramos, y ese dinero va para mantener las ciudades. Somos parte de la economía", indica Jesús Cortés, que en su caso no ha declarado impuestos nunca y tampoco ha solicitado un número de identificación fiscal.

Cuarto requisito: el tiempo de espera

Sin embargo, el hueso duro de roer se centra en el cuarto requisito, donde por el momento no hay consenso ni siquiera en la etapa inicial de las conversaciones para establecer cuánto tiempo tienen que esperar los indocumentados para poder legalizarse.

Hay mexicanos que llevan esperando 25 años"Existen dos versiones", explica Ramírez. "El presidente Obama propone que estén aquí con una visa temporal por ocho años y luego puedan solicitar la residencia, pero lo que el grupo de senadores bipartidista está proponiendo es que los indocumentados se pongan a la cola de todas las personas que están procesando su residencia".

"Eso podría tomar mucho tiempo, porque en el caso de los ciudadanos mexicanos que fueron solicitados por familiares hay una espera de hasta 25 años", agrega.

"Mi hermano tiene 50 años y lleva la mitad de su vida en Estados Unidos”, comenta Cortés. “Si nos ponemos a la fila, se puede morir y nunca haber visto la tarjeta de residente".

Vía rápida de legalización

Desde la Coalición para los Derechos Humanos de los Inmigrantes en Los Ángeles (CHIRLA) están presionando a los legisladores para que exista una "vía a la legalización permanente que sea de forma rápida y directa".

La condición temporal tiende a confundir más a la gente y origina más problemas"No queremos que sea haga con condiciones temporales, ni que haya que estar pagando para renovar permisos, porque esa condición temporal tiende a confundir más a la gente y origina más problemas al crear una clase de personas de segunda categoría”, expone Jorge-Mario Cabrera, portavoz de CHIRLA.

Mientras tanto, el mensaje que prevalece se asienta en recodar que el debate político para aprobar una reforma migratoria apenas comienza. Si en las próximas semanas los legisladores no han hecho avances al respecto, el presidente Obama enviará al Congreso su propia iniciativa para que sea considerada.

"Aunque la gente escuche campanas no significa que hay misa. Creemos que el viento sopla a nuestro favor, pero de aquí a que se apruebe una reforma migratoria pueden pasar entre 9 y 18 meses", comenta Cabrera.

Cuidado con los engaños

Por lo pronto, la recomendación que dan los expertos es que las personas que podrían calificar para regularizar su situación no paguen ni se dejen engañar por un abogado o notario que les prometa conseguir la residencia. En cambio, aconsejan comenzar a reunir documentación y evidencia que compruebe que han estado viviendo en el país, ya que los legisladores establecerán un periodo de fechas, como sucedió con la Acción Diferida para los estudiantes indocumentados, a fin de no dejar la puerta abierta a nuevos inmigrantes que lleguen sin papeles.

"Todos los comprobantes que tengo de estar en el país son escolares. Los tengo bien guardados desde hace muchos años", dice Cortés, quien a sus 32 años no califica para la Acción Diferida. "Esos documentos son mi esperaza en la reforma migratoria".

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