San Diego: Suben precios de vivienda... y los indigentes

San Diego: Suben precios de vivienda... y los indigentes

Para Christine Wade, la carpa en la que vivía con sus seis hijos, instalada en un estacionamiento de asfalto, era mejor que su vivienda previa, un refugio en el que las ratas se metieron en las...

Para Christine Wade, la carpa en la que vivía con sus seis hijos, instalada en un estacionamiento de asfalto, era mejor que su vivienda previa, un refugio en el que las ratas se metieron en las bolsas con ropa de su familia.

“Aquí estamos tranquilos”, dijo Wade, de 31 años y en el octavo mes de embarazo, durante una entrevista realizada en octubre.

Igual que otras ciudades de la costa oeste de Estados Unidos, San Diego enfrenta una crisis derivada de la cantidad de gente que se ha quedado sin vivienda. En una urbe que se promociona como “la mejor ciudad de Estados Unidos”, el alto costo de la vivienda ha dejado en la calle a más de 3.200 personas.

Y lo que es más grave, las condiciones sanitarias en que viven esas personas ayuda a propagar un virus que afecta el hígado, que vive en los excrementos y que contribuyó a la epidemia de hepatitis A más grave que padece Estados Unidos en 20 años.

“Algunas de las personas más vulnerables están muriendo en las calles de una de las regiones más deseables y donde mejor se vive”, escribió en junio un jurado investigador del condado de San Diego, reiterando recomendaciones que viene haciendo desde hace una década de que se aborde el tema de los indigentes.

Hace dos años, el alcalde Kevin Faulconer cerró una carpa que había dado refugio a los sin techo por 29 años en los meses de invierno. Prometió una nueva instalación permanente.

Pero eso no bastó y hoy hay una enorme cantidad de indigentes sin refugio y un brote de enfermedades que se expande. La imagen de la ciudad está siendo afectada y podría costarle una merma en el turismo.

Por ahora, la municipalidad apela a carpas. El campamento donde vivían los Wade servía a 200 residentes, pero era una solución temporal. Este mes, las autoridades están abriendo tres grandes carpas que recibirán a 700 personas.

Se planea construir viviendas, pero para lidiar con la emergencia a corto plazo, la ciudad debió tomar 6,5 millones de dólares pautados para casas permanentes, con los que operará carpas gigantescas.

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“La gente de San Diego tiene que decidir cómo quiere que se vea su ciudad”, afirmó Gordon Walker, director de la Fuerza Regional de Tareas para los Indigentes de San Diego. “San Francisco básicamente le entregó las calles a los indigentes. Nosotros podemos ir en cualquier dirección. Pero la realidad es que no tenemos suficientes viviendas”.

El año pasado la cantidad de gente que vivía a la intemperie aumentó un 18% en San Diego, según un recuento anual hecho en enero. Hay más de 400 refugios improvisados en las calles, junto a nuevos rascacielos residenciales.

En octubre, Faulconer y un servicio que asiste a los indigentes, el Alpha Project, instalaron un campamento en el Balboa Park, donde se refugiaron los Wade. La municipalidad instaló lavaderos públicos, baños que funcionan las 24 horas y limpió las calles con una mezcla que tenía lavandina.

La policía empezó a multar a la gente. En cuestión de semanas, ya no quedaban carpas en el centro de la ciudad.

Pero la cantidad de campamentos a lo largo del río San Diego se duplicó.

La San Diego River Park Foundation, encargada de preservar el río, que desemboca en el Pacífico, gastó 115.000 dólares en la limpieza de más de 500.000 kilos (250.000 libras) de basura que dejaron los indigentes este año.

El director de la fundación Rob Hutsel dijo que potenciales donantes de un proyecto que contempla la construcción de un parque y un tren a lo largo de 83 kilómetros (52 millas) junto al río siempre le preguntan: “¿Y qué hay de los indigentes? No construyan el parque. Va a atraer más indigentes”.

“No se debería construir un parque. Y eso es lamentable”, manifestó.

El alcalde reservó más de 80 millones de dólares para reducir la población de indigentes en los próximos tres años.

“El objetivo es que todo el mundo viva en una casa en la que quiere estar”, dijo Faulconer.

Sin embargo, hay que construir viviendas y las soluciones temporales son caras: 1.700 dólares por persona por mes. Una partida de 6,5 millones de dólares cubre los gastos de siete meses, pero serán necesarias carpas por unos dos años, según el director de la comisión de viviendas de San Diego Rick Gentry.

El condado de San Diego, por otra parte, tuvo que invertir 4 millones de dólares para contener un brote de hepatitis que mató a 20 personas y enfermó a más de 560 el año pasado.

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En la escuela primaria Perkins, más de una cuarta parte de los alumnos no tienen techo, lo que representa un aumento del 4% en relación con el 2014.

Shawnni Wade sacaba las mejores notas en el tercer grado. Pero cuando los problemas de su familia se agravaron, dejó la escuela. Regresó ahora al séptimo grado.

“Es extraño volver”, expresó con una sonrisa tímida.

Christine Wade atribuye los problemas de su familia a las adicciones de su esposo a las drogas. Cuando se divorciaron ella quedó a cargo de las dos hijas de él. Poco después perdió su trabajo y se dio cuenta de que estaba embarazada.

Fue a parar al refugio lleno de ratas, hasta que encontraron un lugar en el campamento.

Hace unas pocas semanas tuvo que ser hospitalizada con una infección y no pudo regresar al campamento, por lo que terminó en otro refugio.

Un trabajador social trata ahora de encontrarle una vivienda antes de que dé a luz su hijo, en enero.

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